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Full text of "Rumbo. No 6 Mayo De 1964"

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hacia una escuela 
rural mejor 



Revista del Instituto Cooperativo de Educación Rural 










RUMBO 

hacia un 
es cu el 
rural mejor 

REVISTA DEL INSTITUTO COOPERATIVO DE EDUCACION RURAL 
MAYO DE 1964 AÑO II No. 6 

Redactor Responsable: Abner Prada Juan J. Arteaga 1441 Montevideo 


• EDITORIAL 


3 


PENSAMIENTO Y ACCION 

o DESARROLLO Y EDUCACION RURAL 

Informe presentado por el I.C. E. R. a los Vil Cursos Internacio¬ 
nales de Verano de la Universidad de la República 5 


• De maestro a maestro 


58 


(d aj 





INSTITUTO COOPERATIVO DE EDUCACION RURAL 


INTEGRANTES DEL EQUIPO DE TRABAJO 

Angione de Moreno, Ana María 

Buela, Pedro 

Gómez, Luis 

Grillo, Homero 

Moreno, Weyler 

Nuñez, José Pedro 

Prada, Abner 

COMISION ASESORA 

Enrique Bráyer 
Julio Castro 
Yolanda Vallarino 


CORRESPONSALES EN EL INTERIOR DEL PAIS 


ARTIGAS: 
BELLA UNION: 
PAYSANDU: 
RIO NEGRO: 
SORIANO: 


COLONIA: 

TARARIRAS: 

SAN JOSE: 

CANELONES: 

TALA: 

MALDONADO: 

ROCHA: 

TREINTA Y TRES: 
CERRO LARGO: 
RIO BRANCO: 
RIVERA: 
TACUAREMBO: 
DURAZNp: 
FLORES: ' 
SARANDI GDE.: 
LAVALLEJA: 


Irma Monge de Henry. Artigas . 

Hugo Melfo - Bella Unión. 

Celia Olivera Massari - 25 de Mayo 1434. Paysandú. 

Dolly Bertoni - 18 de Julio 1843, Fray Bentos. 

Blanca Maysonaba - José P. Varela y Treinta y Tres, Mer¬ 
cedes. 

Enriqueta Marelli - Av. Real de San Carlos. Colonia. 

Jorge L. Perrou. 

Washington Ardanaz - Escuela Granja N? 17 Colonia Italia 
Villa Libertad. San José. 

Alba Niemann de Legnani - Treinta y Tres 455, Canelones. 
Abigaíl García - Tala. 

Carolina Sosa de León - 18 de Julio 647, San Carlos . 

José González Sena - Francisco de los Santos 169. Rocha. 
Zulema Nocedo. Rivera 320. Treinta y Tres. 

Nelly Navarrette - Del Pilar 528. Meló. 

Clair de Farías - Estación Presidente Vargas. 

Ada Bittencur de Silvera - Bonifaz 1256. Rivera. 

Juan Sosa - Gral. Flores 184 -Tacuarembó. 

Víctor Quiroga - Batlle 557. Durazno. 

Sara Larrea - 25 de Aposto 474. Trinidad. 

Glicina Alvarez Lenci - Sarandí. 

Renee Martínez - Ugolini 745. Minas. 



RUMBO publica en este número el informe presentado por 
los maestros del Instituto Cooperativo de Educación Rural a los 
Cursos de Verano de la Universidad correspondientes a febrero - 
marzo de 1964. 

Es un trabajo de doble propósito. 

Por un lado, constituye Un aporte —a nuestro entender, 
valioso — al estudio de las cuestiones vinculadas a la realidad 
rural del país y a su tratamiento educacional; por otro represen^ 
ta un proceso de elaboración a través del cual los alumnos del 
ICER realizaron una intensa y seria labor de documentación, 
ordenamiento, estudio y exposición de diversos materiales referi¬ 
dos al tema. 

Desde uno y otro puntos de vista la tarea realizada ha 
permanecido fiel a la preocupación docente que la inspiró : los 
maestros rurales deben informarse seria y metódicamente de los 
problemas del país, especialmente de los que tienen que ver con 
el campo; además deben contribuir con sus experiencias, con el 
fruto de su contacto y conocimiento directos del mundo rural, a 
los planteamientos y soluciones que proponen quienes, desde otros 
ángulos, con otros enfoques y otra visión de las mismas realida¬ 
des, analizan y estudian y se esfuerzan por ajustar a método, la 
diversidad de hechos que ofrece el panorama nacional. 

El trabajo no es, ni pretende ser, una presentación completa 
ni exhaustiva de los temas tratados. Pero como una primera 
aproximación, tiene valor innegable. Además es fundamental que 
el conocimiento del hecho directo, del dato recogido en el mismo 
campo de la investigación, alcance, en los planteamientos genera¬ 
les, el lugar que le corresponde. En un medio donde el rigorismo 
y la precisión de las cifras son tan relativos y los elementos 
primarios del conocimiento tan sujetos a reservas; hay todavía 
muchos aspectos que sólo pueden cubrirse por la vía de la 
observación y la experiencia vividas. Los maestros rurales, que' 
avalan sus afirmaciones con sus vidas asentadas permanentemente 
en el campo, pueden, sin duda, participar con autoridad en 
trabajos tales como los desarrollados en el Curso de Verano. ' 


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Durante el mes de febrero los alumnos del ICER realizaron 
si; tarea. 

Todo el grupo de los que han asistido a cursos de perfec¬ 
cionamiento en años anteriores, participó en ella. 

El objetivo era el de elaborar el informe que a continuación 
se publica. Para ello se usó del método de mesa redonda, orientada 
la tarea de documentación y ordenamiento, por diversas personas 
que contribuyeron con sus aportes, por cierto valiosos, a la reali¬ 
zación del proyecto común. En todos los casos — reuniones gene¬ 
rales, grupos o sub-grupos — se trabajó colectivamente. 


3 


Q.CD 



La elección del tema general ya fue un trabajo de colabo¬ 
ración . En el amplio campo del desarrollo, los alumnos prefirieron 
circunscribir su plan al sector de la Reforma Agraria. Como se 
comprende, dada su condición de maestros rurales, mantuvieron 
en sus enfoques las características de sus particulares puntos de 
vista. 

En la elaboración de los distintos capítulos, el trabajo se 
subdividió para la documentación, el estudio y la redacción preli¬ 
minar . Pero la elaboración pasó por una segunda etapa, de 
refinación” en la que intervino todo el grupo „ Se cumplieron así 
dos objetivos : entrenar a los alumnos en la búsqueda y el acopio 
de datos y, posteriormente, en la elaboración de éstos en vistas 
a la presentación de un informe final. Este marca el nivel de 
los resultados. 

De todos los servicios oficiales, a cargo del Estado, hay sólo 
dos que tienen sus agencias extendidas a todo el territorio nacio¬ 
nal, con radicación que, prácticamente, alcanza a todos los rinco¬ 
nes 9 por apartados que estén. Son: la escuela y la policía. Pero 
para cada comisaría hay, por lo menos, cuatro escuelas rurales. 

Esa extensión geográfica de la función escolar, hecho prima¬ 
rlo, incontrovertible, pone a ésta en la necesidad de confrontar 
diversos aspectos de la vida campesina que le son ajenos pero 
que la influyen y aún la condicionan. 

Sin entrar al análisis de su extensión y derivaciones, cabe 
remarcar la importancia que tiene, para el conocimiento del país, 
el hecho de que haya en cada pequeña comarca de un par de 
leguas a la redonda, un maestro rural con radicación permanente. 
Si los pioneros de la investigación social y los servicios oficiales 
a ella afectados, hubieran tenido en cuenta ese hecho y hubieran 
sabido aprovecharlo, otros serían los resultados y otra la solvencia 
de sus informaciones. 

Esta vez los maestros, usando de una oportunidad que 
ofrecía la Universidad, se hicieron presentes. De su actuación en 
los Cursos pueden dar fe quienes asistieron a ellos. Por nuestra 
parte sólo nos limitamos a señalar que sin la intervención de los 
maestros rurales —como ha ocurrido en toda América Latina, 
como quedó demostrado en la Universidad este verano -— ni se 
puede estudiar, ni se podrá hacer la Reforma Agraria en el país. 

J. C. 


4 



Desarrollo y 
educación rural 


SUMARIO 

1 . — Introducción 

2. — Distribución y tenencia 

3. — Acción del Estado en torno a estos problemas 

4. — Productividad y mercadeo 

5. — Asistencia técnica 

6. — Problemas humanos en diversos sectores 

7. — Los grandes problemas de la Educación Rural 

8. — Conclusiones y recomendaciones. 



1. - INTRODUCCION 


El Instituto Cooperativo de Educación Rural, organismo no oficia!, fue 
creado por los maestros rurales a consecuencia de la supresión de la Sección 
Educación Rural por el C .N .de E .P. y Normal, con motivo de la distribución 
de rubros presupuestóles para 1961. Esta supresión significó un retroceso en 
materia’de Educación Rural, dado que su creación en 1958 había sido la cul¬ 
minación de todo un proceso de sucesivas conquistas en esta materia. (Institu¬ 
to Normal Rural, Misiones Socio - Pedagógicas, Escuelas Granjas, Programa pa¬ 
ra Escuelas Rurales, Núcleo Experimental de la Mina). Sintiéndose el ICER de¬ 
positario de la doctrina de Educación Rural elaborada y establecida a lo largo 
de más de doce años de trabajo y conciente de su responsabilidad ante la 
crisis que afecta al país, ha creído conveniente dar su interpretación del pa¬ 
pel de la educación en el problema del desarrollo, tema este último que la Uni¬ 
versidad ha tomado como eje del Vil Curso de Verano, 1964. 

Por ser el único grupo profesional que convive permanentemente con 
nuestras comunidades campesinas es que la parte fundamental de este apor¬ 
te, fruto de experiencias directas, está dirigida a los aspectos humanos 

Este informe no es un simple documento de trabajo. Aspira a ser una 
toma de posición y un compromiso de militancia para el magisterio rural. 

A los fines que el Instituto Cooperativo de Educación Rural se propuso 
con el estudio de este tema, se consideró necesario enfocar los problemas eco¬ 
nómicos que de una manera más directa e intensa inciden en la situación ac¬ 
tual de la familia campesina y, por consiguiente, en la acción educativa en 
general. 

Fue así como se realizó una amplia revisión de los problemas de dis¬ 
tribución y tenencia de la tierra y de la productividad y el mercado por con¬ 
siderarlos fundamentales en cualquier intento de interpretación de la reali¬ 
dad rural. 

2. - DISTRIBUCION Y TENENCIA 


Extensión de los predios. 



. 

CENSO 1908 


CENSO 1951 

CENSO 1961 



Cantidad 

Cant. 

Cantidad 

Cant. 

Cantidad 

Cant. 

Tamaño 

Predios 

Hás. 

Predios 

Hás. 

predios 

Hás. 

1 a 

10 

há. 5.899 

— 

22.070 

105.785 

25.797 

122.398 

10 " 

50 

" 11.240 


30.681 

727.905 

31.594 

692.535 

50 " 

100 

" 7.294 

— 

10.375 

732.440 

9.490 

674.365 

100 " 

500 

" 11.861 

— 

15.055 

3.375.632 

14.373 

3.216.172 

500 7 

7 1000 

" 3.514 

— 

3.475 

2.443.977 

3.712 

2.608.955 

1000 " 

2500 

" 2.390 

— 

2.425 

3.809.704 

2.587 

3.994.195 

2500 " 

5000 

" 925 


763 

2.583.673 

891 

3.042.707 

5000 " 

10.000 

" 357 

— 

316 

2.064.750 

280 

1.857.018 

más de 

10.000 

" 112 

— 

71 

1.129.766 

51 

780.066 


Nota: en los datos de 1908, entre los predios de 1 a 10 há. figuran los de menos de 1 há. 


Consideraciones. 

Las cifras nos merecen reservas, las tomamos porque son las únicas que 
hay. Entre las deficiencias que debe confrontar quien estudia la realidad na- 



cional, están las que surgen de los defectos y vicios de !as estadísticas. 

A) Los minifundios aumentan lentamente. De uno a 20 hás. puede 
ser una superficie que constituya una unidad económica próspera tal como 
ocurre en las zonas de viñedos y de agricultura intensiva de los alrededores 
de Montevideo. Pero es insuficiente en el resto del país. 

Las parcelas de este tipo tienden a ser absorbidas por los grandes 
propietarios vecinos. Hecho general alrededor del año 50 en las zonas viti¬ 
vinícolas cuando se invirtieron grandes capitales en esta industria. ,, 

La producción de estos predios para que alcance rendimientos satis¬ 
factorios necesita de alto nivel técnico instalaciones costosas y mercado que 
asegure la colocación de los productos. 

B) Los grandes predios de más de 5.000 hás. aparecen en proceso 
de reducción. En la realidad no sucede así. Muchos figuran fraccionados pese 
a pertenecer a un solo propietario; otros se disfrazan bajo formas elusivas 
del impuesto 'de herencia; lo mismo ocurre con las propiedades correspon¬ 
dientes a Sociedades Anónimas en las que no aparecen los propietarios no¬ 
minados. Con todo la reducción que acusan los censos es muy limitada. 

C) Hay una marcada estabilidad en los predios de tipo medio (5GQ 
a 1.000 1.000 a 2.500 hás.), lo que prueba que la subdivisión territoriq| 
por la simple partición hereditaria tiene efectos muy limitados. 

D) El 42% de los establecimientos ocupan el 1,76 por ciento de la 
tierra; y el 1.3% de los establecimientos ocupan el 34 por ciento de la tierra. 

E) El proceso de crecimiento del minifundio y latifundio se agudiza 
en 1962 y 63 en razón de que: 

1. — Algunos rubros de la producción bajan su valor hasta un 60% 
estando la media de desvalorización entre 40 y 45 % con relación a 1960. 

2. — Al mismo tiempo proliferan los créditos; la baja del precio de 
ios ganados, coincide con la suba de los intereses bancarios del 11% al 25 
por ciento, otorgados liberalmente al principio y gravados después por el 
mecanismo de la renovación semestral, impuesta para las operaciones de 
redescuentos. 

3. — En 1963 coinciden la consolidación de deudas y una mejora en 
ios precios de la producción, producto ésta de la desvalorización monetaria; 
hay un alivio un tanto aparente de la situación. 

4. — Aprovechan de las consecuencias de este proceso las grandes 
empresas que de cualquier manera generan excedente de capital que puede 
reinvertirse en la compra de más campos y que a su vez, por su solvencia, 
gozan con amplitud de medios de financiación. 


Tenencia de la tierra 
i Hectáreas en miles ) 


Régimen 

Porcent. 

Hectáreas 

Porcent. 

Hectáreas 

Porcent. 

H ásj* 

Propietarios 

42.8 

6.837 

43.5 

7.044 

43.3 

7.563 

Arrendatarios 

24.5 

5.264 

26.9 

5.171 

25.5 

4,672 

A/iedieros 

5 

314 

5.2 

338 

3.7 

220 

Ocupantes 

2.6 

97 

3.9 

140 

4.7 

152 

Otras formas 

0.4 

43 

1.5 

365 

2.1 

392 

Propie:. Arrend. 

8. 

4.169 

6.7 

3.529 

6.9 

3.854 

Propieí. Medieros 

.9 

134 

.6 

88.5 

460 

71 

Arrend. Medieros 

.6 

111 

.5 

82.4 

342 

62 


85.2 

16.973 

89.1 

16.759 

86.2 

16.988 


7 



Consideraciones. 

A — Hay estabilidad proporcional en los sectores más numerosos: pro¬ 
pietarios y arrendatarios. Nada indica cambios en esa situación, lo que prueba 
que los capitales invertidos en campos para renta no se han reducido, pese a 
fos inconvenientes y vicios que genera este tipo de explotación. 

B — La renta no se reinvierte con fines de producción. 

C — La Ley de Arrendamientos Rurales de 1954 se orientó hacia dos 
finalidades: impulsar a los propietarios a explotar directamente sus predios 
y dar mayor estabilidad a los arrendatarios. La realidad demostró su inefec¬ 
tividad. (El plazo de 8 años se cumple en el sector ganadero; en el agrícola 
se sigue recurriendo a la ley de desalojos que viene repitiéndose desde hace 
treinta años). 

D — Otro régimen de tenencia son los medieros que trabajan según 
distintos acuerdos con el dueño de la tierra. Las formas más corrientes son: 

a) el tercio libre de gastos para el propietario; b) la mitad en todo, 
gastos y beneficios. 

En los últimos años, han surgido formas de medianería en la produc¬ 
ción extensiva de cereales; empresas cultivadoras y cosechadoras con equipo 
mecanizado, realizan todo el trabajo desde el laboreo a la cosecha. El pro¬ 
pietario recibe del 27 al 35 por ciento de la misma. 

El problema de la dimensión de los predios. 

El reciente estudio del Centro Latino Americano de Economía Humana 
establece los siguientes conceptos que transcribimos por compartirlos plena- 
-rwente: 

"Desde el punto de vista económico conviene recordar que el 54% de 
las empresas rurales resultaron antieconómicas, la mayor parte por estar in¬ 
suficientemente dotadas de tierra. Eso las condena a malos niveles técnicos, 
a veces al agotamiento o destrucción de los suelos, y en todo caso a la im¬ 
potencia de mejorar. Una proporción de estos suelos puede ser" recuperada 
intensificando con mejores técnicas. Pero debido a la extensión muy exigua r 
una gran cantidad de ellos seguirán resultando antieconómicos, aun median¬ 
do un intenso mejoramiento técnico, en razón de los rubros productivos a 
los cuales deben orientarse. Para levantar a todos esos productores de su 
bajísimo nivel técnico e insuficiente productividad, es indispensable un gran 
esfuerzo estatal, puesto que aprisionados en los círculos viciosos detallados 
anteriormente, están incapacitados para salir por su propio esfuerzo. Las op- 
ciones í son nítidas: o la sociedad los abandona; o los sostiene artificialmente 
con auxilios o subvenciones dejándolos en la improductividad; o modifica ra¬ 
dicalmente sus determinantes estructurales colocándolos en condiciones de 
producir racionalmente, sostener una vida normal y adquirir la capacidad de 
ahorro proporcionada a las exigencias del desarrollo. Estas opciones deben 
ser planteadas con total vigor, pues esos establecimientos no serán levanta¬ 
dos espontáneamente por el desarrollo económico ni por el mejoramiento téc¬ 
nico. La ¡dea de no proponer una política de recuperación parecería más ad¬ 
misible en la hipótesis de propiciar la emigración de sus habitantes al me¬ 
dio urbano. Pero el gran número de casos y el papel que esos grupos juegan 
en la estructura social rural, provocarían con esto una despoblación aguda 
del campo, y la carencia de mano de obra en los establecimientos medianos 
y grandes. En definitiva el Equipo de Investigación después de los análisis 


8 



realizados, ha adquirido la convicción de que la única solución coherente y 
eficaz es localizar a cada uno de estos productores en predios dimensiona- 
dos adecuadamente y dotados de las condiciones que les permitan ser eco¬ 
nómicamente productivos y jugar un papel dinámico en el desarrollo. Esto 
exige una política de redistribución de tierra de un volumen muy considera¬ 
ble. Es imposible fijar ni el número de predios ni la extensión de tierras a 
redistribuir en tanto los técnicos no fijen los mínimos admisibles de extensión 
para cada combinación de: tipo de suelo, rubro de producción y técnica; y, 
en consecuencia, qué cantidad de predios improductivos pueden ser recupe¬ 
rados por simple tecnificación. Pero en todo caso debe estimarse de veinti¬ 
cinco a cuarenta mil predios y de cinco a ocho millones de hectáreas*'. 

"En ganadería se constata un 18% de diferencia en productividad en¬ 
tre los predios muy grandes —de más de 5.000 hás.— y los situados entre 
200 y 2.500 hás. Como la superficie cubierta es grande, la pérdida en pro¬ 
ducción a grosso modo puede estimarse en 100 millones de pesos. Esto es 
tanto más notable cuanto que los establecimientos grandes tienen en la mues¬ 
tra suelos netamente mejores". 

—El mercado condiciona la traducción en pésos de la productividad; 
en el caso hortícola el trabajo de alta calidad y costo sólo puede hacerse 
adecuado a las condiciones de ese mercado. 

El problema toma características distintas según el lugar del país don¬ 
de se plantee. En v general puede decirse que el éxito de una explotación pe¬ 
queña radica en la capacidad de inversión el nivel técnico y la existencia 
de mercado consumidor. Como se comprende cuanto más alejada de las ciu¬ 
dades está una explotación dada, mayor superficie requiere. 

—En los grandes predios, generalmente sobre tierras mejores, el nivel 
de productividad es sensiblemente bajo. Dos causas inciden en ese resultado: 
a) la gran propiedad rinde con exceso para cubrir la necesidad de sus 
dueños. No hay apremio; no hay por consiguiente incentivo para incrementar 
la producción. 

b) Además, la conquista de un mayor rendimiento implica compli¬ 
caciones, atención constante, gasto de inversión, etc. Al propietario le resulta 
más cómoda la producción extensiva, con mínimo mejoramiento técnico y con 
pocas exigencias de contralor y vigilancia directa. 

Lo ilustramos con un ejemplo: 

—Hace alrededor de 50 años se instaló en Flores un estanciero alemán 
que, mediante el sistema de alambrado doble aisló sus campos y erradicó 
de su predio la sarna ovina. 

El ejemplo, pese a su éxito, no se extendió. La reflexión criolla: "desde 
que hay ovejas hay sarna" pudo más. 

Los grandes propietarios no viven, generalmente, en sus haciendas. 
Estas son administradas a control remoto y atendidas por personal asala¬ 
riado. Un propietario dueño de grandes estancias no atiende bien ninguna 
de ellas. 

De los establecimientos de ese tipo se han eliminado las familias. Las 
tareas domésticas reducidas a un mínimo quedan a cargo de un casero, el 
nivel de vida y de confort llega al límite de sorprendente miseria. 

La típica estancia de antaño, solución feudal, pero solución social y 
económica al fin, ha desaparecido. El agregado, los puesteros y sus familia¬ 
res, el personal de servicio, familia del dueño, en fin, todo lo que constituía 
el núcleo social de una gran estancia, ya no tienen cabida en la explota- 


9 



ción. Esta se realiza por jornaleros, o "mensuales", a razón , de uno, apro¬ 
ximadamente, cada mil cuadras. 

En términos económicos en lo que va del siglo la estancia , ha evolu¬ 
cionado rápidamente del feudalismo al capitalismo. Ha dejado de ser una 
rudimentaria unidad social para convertirse en una usina de producción de 
carne y lana. 

El ganadero mejora las razas y en ese sentido el progreso zootécnico 
es altamente positivo. Ultimamente sé inicia el mejoramiento de la alimen¬ 
tación del ganado (praderas artificiales) y el control técnico de las plagas. 
Es inadmisible, sin embargo, que el país esté todavía dividido en dos por 
la garrapata y que aún aparezcan focos de sarna ovina. 

Las inversiones para instalaciones son todavía muy precarias. La ca¬ 
rencia de montes de abrigo cuesta millones de corderos al año; la falta de 
agua en la sequía, no se contrarresta con obras de alumbramiento; hay to¬ 
davía millares de potreros de más de mil hectáreas. La resistencia a la re¬ 
inversión proviene de que hasta ahora es mejor negocio comprar más campo 
que mejorar el que se tiene. 

• Aunque la productividad sea baja, la inversión en nuevas tierras po¬ 
ne el dinero a cubierto de la desvalorjzación. Se acumula así un capital que 
da poco rédito pero que crece constantemente. 

3. ACCION DEL ESTADO EN TORNO A ESTOS PROBLEMAS' 

Las medidas oficiales respecto al problema de la tierra se pueden con¬ 
cretar en: 

—Régimen de colonización bajo la sección correspondiente del Banco 
Hipotecario del Uruguay. 

—Instituto Nacional de Colonización. (Ley 12-1-48). 

—Leyes referentes a arrendamientos rurales. 

Los primeros intentos oficiales con propósitos de colonización estuvie¬ 
ron a cargo de una sección especializada del Banco Hipotecario. El sistema 
consistía en comprar tierra y repartirla en parcelas razonablemente peque¬ 
ñas, que se vendían a colonos individuales a largos plazos. La Sección im¬ 
pulsaba también algunos ensayos de asistencia técnica, desarrollo de la co¬ 
munidad (no se usaba entonces esa expresión) y de comercialización colectiva. 

Ocurrió, sin embargo, que muchas de las tierras así colonizadas pro¬ 
venían de garantías de deudores fallidos, que el Banco había obtenido como 
prenda de sus operaciones. Ni eran buenas, ni estaban bien ubicadas, en 
muchos casos, para intentar una colonización. No obstante, pese a lo rudi¬ 
mentario dél ensayo los resultados fueron positivos. 

En 1948, el Instituto Nacional de Colonización sustituyó la vieja re¬ 
partición dependiente del Hipotecario. Se organizó como ente autónomo, se 
le autorizaron veinte millones en una deuda especial, y se le transfirieron 
los bienes de su predecesora. 

Los proyectos iniciales fueron ambiciosos pero pronto la politiquería 
y la burocracia corroyeron al organismo. Como distribuidor de tierras el Ins¬ 
tituto se ha convertido en un gran propietario arrendador ( 150.000 hás. apro- 
ximadamente en ése régimen) que cubre su oneroso presupuesto con los arren¬ 
damientos qué pagan sus colonos. 

Ha formado algunas colonias que se explotan por los particulares que. 
se acogieron al sistema, con variada suerte ;ensayó la recuperación y traslado 
de un rancherío en 1956 que hoy ofrece más lamentable testimonio de ¡n- 


10 



juna, incapacidad y torpeza. En los últimos años n¡ siquiera ha adquirido 
o distribuido tierras en mínima escala. Se ha convertido así, por un acele¬ 
rado proceso de degradación, en una simple agencia de empleo, inútil e 
inservible para los fines que le asignó la ley. 

La falta de efectividad del Instituto Nacional de Colonización, orga¬ 
nismo legal creado para solucionar el problema de la tierra en nuestro país, 
se denuncia claramente a través de los datos siguientes: 

El Instituto Nacional de Colonización tiene bajo su patrimonio una ex¬ 
tensión de tierra que oscila entre 211.000 hás. a 220.000 has. 

Sus compras en los últimos cinco años han sido las siguientes: 


Año 

Adquisición 

Total 


1958 

10.444 hás. 

149.473 

hás. 

1959 

9.013 " 

150.387 

ti 

1960 

1961 

1962 

98 " 

nada 
nada 

150.485 



Las solicitudes realizados al Instituto Nacional de Colonización son las 


siguientes: 

Año 

1958 

1959 

1960 


Pedidos Hás. solicitadas Total pedidos 
del año en el año 

558 89.778 11.903 

556 81.803 12.459 

629 83.073 13.088 


Total hás. 
solicitadas 

2:071 .498 
2:143.301 
2:226.374 


Hasta 1960 se han vendido o adjudicado las siguientes fracciones: 


Año 

Hás. vendidas 

Fracciones adjudicadas 

1958 

1.388 

119 

1959 

2.646 

120 

1960 

595 

67 


Hás. adjudicadas 
14.210 
15.558 v 
4.888 


El total de hás. vendidas desde 1958 a 1960 es de 31.833 hás., dis¬ 
tribuidas en 91 ó 101 fracciones (los datos de diferentes años no coinciden). 

Se han adjudicado en total 150.387 hás. 

Como conclusión puede decirse: 

a) En sus 11 años de actividad el Instituto Nacional de Colonización 
ha tomado contacto con el 1.3% del territorio nacional aprovechable. 

b) En ese período ha atendido menos del 10% de las solicitudes que 
se le han hecho. 


Otra iniciativa oficial está representada por las medidas destinadas a 
controlar e intervenir en el régimen de arrendamientos. La Ley de julio del 54 
estableció plazos largos y diversas disposiciones para proteger a los arrenda¬ 
tarios. Se suponía entonces, que una ley que favoreciera a éstos obligaría a 
los propietarios a explotar directamente sus campos. Pero las previsiones fue¬ 
ron desmentidas por los hechos. El número de arrendatarios se mantiene co¬ 
mo antes. 

Por último las repetidas leyes de prórroga de desalojos son la prueba 


11 






dé la incapacidad para lograr soluciones y de la rutina que prima en la opi¬ 
nión de los cuerpos dirigentes sobre los grandes problemas nacionales. 

Desde 1927 en que se dictó una primera ley aplazando los desalojos 
pendientes hasta el 30 de abril, a cada año que se cumple la fecha, una 
nueva ley prorroga el plazo. En 37 años no se ha podido lograr mejor so¬ 
lución que este régimep de alargue anual que se repite indefinidamente. 

Todo esto prueba que en la tónica del país, de su población, de sus 
clases dirigentes, —y aun tal vez de sus campesinos— no existe, o no se ma¬ 
nifiesta, por lo menos, el acto de voluntad colectiva que exija y promueva 
una reforma agraria. Tan cierto como que la estructura sobre la que se asien¬ 
ta la población rural es antieconómica, antisocial y se encuentra anquilosada 
trabando el desarrollo del país, es igualmente cierto que el problema de la 
tierra no ha pasado de los proyectos para ser encarpetados (los han presen¬ 
tado todos los partidos) o de preocupaciones reivindicativas planteadas o re¬ 
clamadas por quienes ni remotamente aspiran a dedicarse a la producción 
agropecuaria. 

En cuanto a los sectores carhpesinos no hay conciencia colectiva del 
problema. Los peticionantes de tierra, un 3 o un 4 por ciento de la pobla¬ 
ción rural, lo son a título individual y los impulsa el simple propósito de 
realizar una empresa productiva. 

4. PRODUCCION RURAL Y MERCADO 

a) Estancamiento de la producción. 

Las cifras tienen un valor relativo. El censo de población del 16 de 
octubre pasado fue posterior a los informes de la CIDE y del C.L.A.E.H. 

Los datos sobre renta nacional son en base a aproximaciones. No exis¬ 
te información —o por lo menos no conocemos— referida a períodos anterio¬ 
res, que permitan determinar el proceso de los últimos años. Hechas las acla¬ 
raciones empleamos las cifras usadas en aquellas fuentes. 

El estancamiento de la producción está determinado por el hecho de 
que mientras la población crece al 1.6% anual, la producción crece al 0.6 
por ciento anual, lo que representa un retroceso en números relativos. 

Se comprueba también nuestro retroceso en la participación en las 
exportaciones mundiales. 

PARTICIPACION DEL URUGUAY EN LAS EXPORTACIONES MUNDIALES 

.Fuente: CIDE) 


PRODUCTOS 1948-52 1957-60 

Carne frigorizada (a) . 9.4 1.6 

Carne en conserva (a) .. 6.8 1.1 

Lana (equivalente en lana limpia) ... 5.0 2.4 

Tops (b) . 16.1 10.1 

Aceite lino . 11.5 7.3 

(a) período base 1948-50. 


.b) perodos de comparación 1953-55 y 1959-61. 

También se comprueba nuestro estancamiento analizando la produc¬ 
ción interna per cápita según los siguientes datos: 


12 







AÑO 

Ingreso per cápita 

AÑO 

Ingreso per cápita 

1935 

4.821 

1948 

5.683 

1936 

4.920 

1949 

5.834 

1937 

5.270 

1950 

5.927 

1938 

4.927 

1951 

6.332 

1939 

4.826 

1952 

6.208 

1940 

4.846 

1953 

6.537 

1941 

4.864 

1954 

6.797 

1942 

4.351 

1955 

6.796 

1943 

4.364 

1956 

6.861. 

1944 

4.854 

1957 

6.879 

1945 

4.893 

1958 

6.611 

1946 

5.354 

1959 

6.454 

1947 

5.635 

1960 

6.463 



1961 

6.538 


Lo demuestra también el hecho de que la producción pecuaria mar¬ 
cha hacia atrás desde 1950; que la producción manufacturera retrocede 1956- 
57 y que los servicios lo hacen desde el 57. 

La ganadería crece igual que la población. 

La agricultura creció hasta 1935; se estancó con la guerra. En la dé¬ 
cada posterior a la guerra crece al 1% anual. Posteriormente decrece al 3.8 
por ciento anual. 

b) Balanza comercial. 

Para los países de nuestro nivel de desarrollo la balanza comercial es 
fundamental. La necesidad de producir e invertir en bienes de capital y de 
disponer de abundantes equipos y materias primas, hacen que necesiten re¬ 
cursos que les permitan adquirir todo aquello que les permita incrementar su 
producción. Esos recursos se obtienen —por lo menos es la fórmula sana de 
hacerlo— por vía de las exportaciones. Desgraciadamente en nuestro caso ni 
ha sido impulsada la adquisición de bienes de capital, ni se han incremen¬ 
tado las exportaciones. Los 60 millones de dólares —cuarta parte del total de 
importaciones— gastados en 1962 en automóviles y televisores y el perma¬ 
nente déficit de la balanza comercial, desde la postguerra prueban una y 
otra afirmación. En 1954 se exportaba a razón de 94 dólares "per cápita". 
En 1960-61, a razón de 49 U$S per cápita. 

La proporción exportada de la producción agropecuaria desciende desde 
el período 1941/43. 

PROPORCION EXPORTADA DE LA PRODUCCION AGROPECUARIA 


(Fuente: CIDE). 

Período 

Agrícola 

Pecuario 

i 

Total Agropecuario 

1935/37 

23.4 

53.5 

46.4 

1938/40 

24.3 

54.4 

46.4 

1941/43 

12.2 

62.6 

49.3 

1944/46 

17.0 

49.3 

41.7 

1947/49 

28.1 

35.4 

33.6 

1950/52 

23.3 

40.4 

35.7 

1953/55 

28.0 

37.5 

34.4 

1956/58 

25.4 

30.7 

29.0 

1959/61 

12.5 

30.9 

26.4 


13 



El valor de las exportaciones por habitante también desciende según 
íós datos tomados de: José Claudio Wilíiman (tribuna Universitaria 6/7). 
Año Exportaciones por habitante 

1920 54.60 

1925 59.59 

1930 53.79 

1935 47.97 

1940. 51.26 

1943 72.51 


(Estos valores no han sido deflacionados) 

Los principales rubros dé exportación son de origen pecuario. 


EXPORTACIONES DEL URUGUAY EN PORCENTAJES 


Productos 

1944 

1948 

1952 

1956 

1957 

Carne, Subproductos, 
cueros y derivados 

30.5 

25.4 

19.4 

11.2 

22.0 

Lanas 

41.9% 

36.7 

32.7 

41.8 

33.8 

Cueros-.y cerda 

11.4 

12,2 

11.2 

7.5 

8.6 

Lino, aceite de lino, 
tortas oleaginosas. . . 

3.8 

13.6 

7.5 

1.7 

4.9 


Otros productos agrí¬ 
colas, naturales e ín- 


dustriales 

2.3 

7.8 

16.0 

17.2 

10.2 

Hilados y tejidos 

5.2 

1.4 

11.6 

19.9 

19.4 

Otros productos 

4.9 

2.9 

1.6 

0.7 

0.8 


(Datos del trabajo de Wilíiman ya citado) 

Al deterioro de la balanza comercial que alcanzó en volúmenes en 
1960 - 61, cifras desconocidas en la historia de la nación, se agrega la situa¬ 
ción creada para los países subdesarrollados por lo que los economistas desig¬ 
nan 'Deterioros de los términos de intercambio". Los precios de los productos 
importados suben, a la vez que los que corresponden a las exportaciones ba- 
ajn.En 1957 un tractor de 45 caballos valía $ 16.000, y un novillo de 
450 kg., $ 300. 

Por consiguiente dicha herramienta equivalía a 50 novillos. 

En 1962,' unos y otros valían 70.000 y 600 respectivamente. Para com¬ 
prar el tractor se necesitaba 115 novillos o sea más del doble de lo que 5 


años antes. 


C) — Balanza de pagos 

Como corresponde a todo país sub-desarroilado —salvo alguna excep¬ 
ción muy especial, como Méjico— él desequilibrio de la balanza comercial se 
repite, acentuado en el déficit de los pagos. 

No tenemos, fletes, ni seguros, ni intereses y servicios por colocaciones 
en el exterior, que contribuyan a la nivelación de los déficit. El turismo que 
es "rubro invisible" que puede proveernos de divisas pese a estar alimentado 
por corrientes naturales y permanentes —especialmente la inmigración Argen¬ 
tina de verano— se mantiene bajo el signo de la desorganización oficial (ma¬ 
las carreteras, trabas aduaneras, inhabilitación de establecimientos oficiales 
oneroso "saqueo" al visitante, etc.) y está fuertemente contrarrestado por las 
posibilidades que se le otorgan al turismo de egreso —uruguayos que van al 
extranjero— cuyo costo total ha llegado inclusive a ser mayor que los ingre¬ 
sos por ese rubro. 


14 



Transcribimos aquí los datos que sobre balanza de pagos dá el CIDE: 


1942/44 

85.1 

47.2 

-21.3 

-16.6 

1945/49 

161.4 

144.4- 

-21.7 

- 4.7 

1950/54 

243.5 

205.8 

-46.2 

- 8.5 

1955/59 

159.6 

165.5 

-34.4 

-40.4 

1960/62 

152.5 

180.4 

-13.3 

-50.2 

1961 

174.7 

180.8 

-11 .5 

-17.6 

1962 

153.4 

199.6 

-15.6 

-61 .8 

(promedios 

anuales en 

millónes de dóla 

res^ 



Más déí 90% de las exportaciones corresponden a productos —algunos 
semi-elaborados y pocos elaborados— derivados de la ganadería. Eso ya es 
pauta suficiente para comprender que ésta será por mucho tiempo aún, la ba¬ 
se fundamental de la producción. Respecto del consumo interno podemos de¬ 
cir que salvo pequeñas exportaciones de manteca, toda la producción láctea; 
se consume en el país. (Entre 1 V4 a 1 Vz millones de litros, de leche diarios 
de producción; 700 a 800 mil, únicos controlables entran a Montevideo). Con 
respecto a la carne, figura el Uruguay, como el primer país del mundo en el 
consumo de ésta, de donde se deduce que el mercado interno absorbe mucho 
más que la exportación. La capacidad de matanza anual se puede estimaren 
1.200.000 cabezas de las cuales entre 700 a 800 mil se consumen en el país. 

Con respecto a la lana, el mayor número de exportación, del 50 al 60% 
se exporta en estado natural. 

El resto del excedente en proceso de semi-elabaración. 

La industria nacional absorbe alrededor de un 20 % de la producción 

anual. 

La agricultura ha adquirido muy limitada importancia, en lo que res-* 
pecta al comercio exterior. La expansión triguera entró en retroceso desde 1957 
en adelante y ahora acusa un sensible déficit. El arroz mantiene su posición 
con un consumo interno de 20 a 25 mil toneladas y un saldo de 30 mil de no 
fácil colocación (fuimos desplazados del mercado canadiense por los E.E.U.IL 
Ahora sé inicia la exportación de citrus en pequeña escala con buen resulta¬ 
do. Se mantiene la de lino y linaza con buen mercado exterior. 

Las posibilidades de la agricultura como factor de incremento del com 
sumo interno y de la exportación son auspiciosas. Las tierras son en genera í 
buenas. No así el clima, cuya variabilidad e inseguridad estacional crean obr 
táculos a la producción. 

El país no ha iniciado aún —salvo la expansión triguera referida^ una 
política organizada y coherente respecto a su producción agrícola, por lo que 
es aventurado predecir los resultados y alcances que ésta pueda lograr en el 
futuro. I 

Disponibilidad de suelos 

Según datos muy relativos —pues no tenemos mapas agrológicos del 
país— tenemos aproximadamente unos 6 millones de há. arables, de las que 
se podrían arar anualmente entre 3 y 3.8 millones en un sistema de rotación- 

Hqy 3.200.000 há. afectadas por la erosión de las cuales 125, mil 
pueden considerarse perdidas. 

Debemos agregar un déficit forestal. Somos uno de los países que me¬ 
nos forestación tiene (alrededor 2,6%) lo que .nos hace perder importantes di¬ 
visas 


15 



5. - ASISTENCIA TECNICA 
Servidos existentes. 

En general puede decirse que los servicios de asesoramiento o asisten¬ 
cia técnica que existen en el país, son de muy limitada eficacia. Los grandes 
centros de preparación de técnicos —facultades de agronomía y veterinaria es¬ 
pecialmente, que fueron creadas a principio de siglo— no han orientado sus 
planes de estudio y la preparación de los profesionales hacia el incremento y 
mejora de la producción, considerada ésta como problema nacional. Tampo¬ 
co sus egresados han sido aprovechados con ese fin. Los que no tienen recur¬ 
sos propios para desarrollar actividades de empresa, van a llenar cargos buro¬ 
cráticos en los que es tan generosa la administración pública. Sólo un peque¬ 
ño número de agrónomos ha sido destinado a funciones de extensión y mejo¬ 
ramiento. Más allá de los campos experimentales y los estudios de laboratorios 
—de cuyos alcances y bondades no tenemos autoridad para opinar, pero que 
suponemos sean muy buenos— una inexplicable limitación de sus proyecciones 
hace que después de 60 años-de fundada la Facultad de Agronomía, en un 
radío que no dista más de 100 km. de ésta.—el semicírculo agrícola, de San 
José, Canelones, sur de Florida — persisten el atraso y la rutina más primitivas 
en las explotaciones que constituyen la mayor zona dedicada a la agricultura. 

I) — Los servicios Agronómicos Regionales funcionan en todas las capitales y 
ciudades más importantes del país. Cada uno de ellos está dirigido por in¬ 
genieros agrónomos que desarrollan generalmente tareas administrativas sien¬ 
do muy restringida su acción de asesoramiento técnico al productor. Estos ser¬ 
vicios dependen de un Departamento de Extensión que no opera en la práctica. 

II) — En lo que respecta a la veterinaria los problemas son más graves aún. 

La Facultad correspondiente se organizó sobre la base de técnicos ex¬ 
tranjeros y en ese sentido la solvencia y rigor de los estudios alcanzó, según 
tenemos entendido un alto nivel. Pero tal vez por esa misma influencia privó 
en sus preocupaciones —fundamentales en la formación profesional— el tra¬ 
tamiento clínico individual. 

Por otra parte, por razones que desconocemos, pero sin duda ajenas 
al inmediato interés de la producción nacional, las especies tomadas como 
base para los estudios, no son los mismos sobre los que se asienta esta. 
El estudio a fondo de los perros, con la consecuente proliferación de clínicas 
a las que no les falta clientela de falderillos y el similar correspondiente af 
caballo del que resulta un abundante sector de egresados ocupado en la 
atención de los animales destinados a los deportes hípicos, no se avienen 
nos parece, con los reclamos concretos de la asistencia técnica que necesita 
el campo. 

Por otra parte es hecho sabido, que los técnicos montevideanos en 
general egresan con un marcado déficit de conocimientos prácticos de su 
profesión y con otro aún mayor de recursos de comunicación y de docencia 
que no les permite influir positivamente en la mejora del trabajo que 
realiza el hombre de campo. 

En la formación de los médicos veterinarios, como decimos más 
arriba, los estudios inciden especialmente en el tratamiento individual. Se 
comprende que para caballos, perros, reproductores valiosos, ese sea el fin 
de la veterinaria. Pero no lo es para el control de plagas y el tratamiento 
masivo que requieren rebaños y rodeos. Se comprende así mismo que desde 
el punto de vista de la economía nacional, este debe ser el propósito 1 


16 



elemental y primario de la función veterinaria. 

Tenemos entendido que en los últimos años se ha evolucionado en este 
sentido. Pero el solo hecho de que persistan plagas de fácil erradicación., 
como lo comprueba la existencia de "zonas sucias" y "zonas limpias" colin¬ 
dantes en el territorio nacional prueba la ineficacia de la acción sanitaria, 
por lo menos en amplios sectores del país. La garrapata eliminada a! sur 
del Río Negro hace 50 años, mantiene infestado todo el norte; la aftosa, 
ha desaparecido de la cuenca lechera pero no de! resto del país; la sarna, 
prácticamente erradicada, reaparece periódicamente en peligrosos focos. 

Mientras tal ocurre los servicios veterinarios regionales se concretan 
a tareas fiscalizadoras : control de abastos, de ferias, de tropas. Controles 
que además se hacen comúnmente al mejor estilo burocrático. 

El empuje que se registró en la aftosa en los años 1959-60-61, la 
irresponsabilidad de los fabricantes de vacunas, la falta de control en la 
fabricación de estas, las deficiencia de su reproducción, conservación y venta, 
hizo perder al país decenas de millones de pesos, sin que por ello se 
conmoviese este sector de la sanidad animal. La campaña de erradicación 
de la garrapata fracasó por la irresponsabilidad técnica y administrativa de 
los encargados de su asesoramiento, vigilancia y control. En este sentido 
basta comparar la declaración solemne que hacen los decretos oficiales de 
la plaga nacional que es el abrojo grande y comprobar a la vez que los 
más florecientes "cultivos" de tal maleza corresponden a terrenos fiscales, 
caminos y carreteras. 

En la práctica el ágricultor o el ganadero, cuando lo necesita, recurre 
al asesoramiento de las casas que se dedican a la venta de productos 
agrícolas y veterinarios. 

Como se comprende en la opinión de éstos, domina el interés comercial 
con su correspondiente consecuencia. 

No ha sido capaz el país de organizar campañas de contralor con 
la dedicación, constancia y planeación que el combate efectivo de las 
plagas requiere. 

III — Servicios de extensión agrícola. 

Funcionan actualmente en nuestro país dos agencias de extensión 
agrícola que operan tomando como centros a San Ramón y La Estanzuela. 
Prestan asesoramiento técnico y crédito supervisado. 

Para dar una idea general de la superficie y predios rurales que 
comprenden estas dos Áreas establezcamos lo siguiente : 

Area San Ramón — 3.000 predios con 80.000 há. Promedio de bá* 
26.66 (casi 30 por predio). 

Area La Estanzuela — 1.000 predios con 80.000 há. Promedio por 
finca 80 há. 

IV — Plan Agropecuario. 

Atiende establecimientos medianos y grandes con un promedio de 
670 há. Presta asistencia técnica con crédito supervisado. 

Nó estamos en condiciones de ofrecer mayores detalles pues al inten¬ 
tar recoger datos en las Oficinas de este Plan se nos contestó que debiéramos 
iniciar gestiones por vía de notas, lo que dilata la posibilidad de ofrecerlos. 

V — Movimiento Juventud Agraria. 

Es una Institución privada que funciona con una subvención del 
Estado equivalente en 1964 a $ 100.000. 

Agrupa a 110 clubes agrarios y 25 en proceso de formación con un 


17 



total de unos 6.000 integrantes. 

Estos clubes están diseminados por todo el interior de la República 
con excepción del departamento de Cerro Largo donde no funciona ninguno. 

Sus fines son el prestar asistencia técnica y créditos supervisados a 
jóvenes agricultores. 

Se maneja actualmente esta Institución con los aportes del Estado 
anteriormente mencionados y con los fondos provenientes del pago decuotas 
de 10.000 socios. La Facultad de Agronomía le otorga su apoyo equivalente 
a $ 10.000 anuales. Por otro lado el Plan Agropecuario le está haciendo 
llegar una contribucción de $ 100.000 destinado a Fondo de Crédito 
Supervisado. 

Instituciones particulares y Banca Privada contribuyen también al 
acrecentamiento de su haber. 

Trabajan nueve extensionistas los cuales recorren el interior del país 
cumpliendo sus cometidos de asistencia y supervisión de crédito. 

Ultimamente se ha visto facilitada la adjudicación de créditos a sus 
afiliados mediante una disposición aprobada por el Banco República lo cual 
facilita créditos a jóvenes mayores de 21 años integrantes de clubes agrarios 
afiliados a este Movimiento. 

Coordinación de servicios. 

Es general la falta de coordinación existente entre los abundantes 
servicios oficiales creados con objetivos similares. Además es frecuente la 
competencia entre ellos. Por lo que puede decirse eme el pequeño y mediano 
productor carecen del necesario asesoramiento. ** 

En algunas zonas — el caso típico son las remolacheras — esa asitencia 
así como las provisión de fertilizantes, semillas, etc., está a cargo de las 
empresas que industrializan el producto. En general este sistema ha dado 
buenos resultados y prueba que una agricultura bien asistida puede alcanzar 
considerables niveles de prosperidad. Pero para el caso citado el interés 
comercial de quien organiza la asistencia desnaturaliza la equitativa distri¬ 
bución de los beneficios. 

No obstante, si una organización así montada tiene éxito en el nivel 
privado, es evidente que lo tendría mayor., si se destinara al exclusivo 
beneficio de la producción y de los productores. 

Otras ayudas. 

Las ayudas que ofrece el Estado — seguros, precios mínimos, compra 
de cosechas, — no son siempre racional y oportunamente aplicadas. El 
ejemplo del trigo (denunciado en el Consejo de Gobierno el 31 de mayo 
de 1962) es bien expresivo. El Banco de la República, a los efectos de 
financiar la cosecha triguera 61/62, otrogó créditos en esta proporción : 
a los productores 3 millones de pesos 
a los molineros 16 " " " 

a los acopiadores 35 " " " 

Entendemos que la asistencia crediticia y técnica debe ordenarse de 
acuerdo a un plan de prioridades y de objetivos concretos y debe además 
extenderse a todo el proceso de producción, desde la disponibilidad de la 
tierra hasta colocación del producto. En este sentido sostenemos la naciona¬ 
lización de ciertos mercados como defensa contra los monopolios, la usura 
y las oscilaciones artificiales en los precios, cuando las operaciones se 
realizan bajo el dominio de los compradores. 

Los maestros de escuela encontramos en el material de divulgación 


18 



que publican los organismos especiales destinados al mejoramiento de la 
producción — Boletín Informativo del Ministerio de Ganadería y Agricultura, 
audiciones radiales, almanaque del Banco de Seguros del Estado— una 
marcada inadecuación entre el nivel del contenido de ese material y la 
capacidad de comprensión y la naturaleza de los intereses de los agricultores* 
En general la información se da al nivel del técnico que la escribe 
o dice, sin adaptarla al agricultor que la lee o escucha. Esta inadecuación, 
que es una carencia de orden docente, inutiliza el material y el esfuerzo 
que exige su divulgación. Es dudoso que el campesino, aún sabiendo leer 
y escribir, use del material escrito como fuente normal de información. Pero 
si a eso se agrega que ese material del que se le provee está más allá de 
su elemental capacidad de adquisición, es evidente que ía resistencia que 
genera su lectura, sea más fuerte que la necesidad de información que a 
ella lo conduzca. 


19 



PROBLEMAS HUMANOS EN LOS DIVERSOS SECTORES 


El rancherío 
^ Zona chacarera 
Zona tambera 
£ Minifundios ganaderos 
Zona fronteriza 


Problemas humanos de los diversos sectores campesinos. 

Nuestra interpretación de la 7 realidad nacional no es, por cierto, ascética 
de ubicación y contenido. Responde tanto al punto de vista de un grupo 
profesional, como a una ubicación y composición de lugar respecto de los 
problemas que en nuestra actividad confrontamos. El economista, el sociólogo, 
el hacendado o el chacarero tienen para un mismo objeto, distintos puntos 
de partida y ángulos de enfoque, aún dentro de un criterio general de 
objetividad. Los maestres, por nuestra parte también los tenemos y no está 
demás fijar en torno de ellos algunas precisiones. Servirán para explicar y 
complementar motives y enfoques de nuestra particular ubicación. 

Al maestro rural le interesa el hombre, el campesino. Las condiciones 
en que vive, los medios económicos de que dispone, su grado de integración 
en la colectividad, y todo aquello en fin que configure su mundo, no tienen 
para el educador sentido en sí, como fin o como objeto de estudio, si no son 
referidos al hombre. Este, la colectividad familiar, las relaciones humanas 
ordenan oíros más amplios y diversos aspectos de la realidad. Para nuestra 
posición de docentes aclarar esto es esencial. 

Como educadores, asimismo, tratamos de definir propósitos, aspiracio¬ 
nes, fines. La docencia es una contribución a la formación del hombre. Por 
consiguiente se nutre de inspiración y de sentido. Queremos ayudar a formar 
un hombre e integrarlo a su mundo. Por eso, de la correcta comprensión 
de ésto y de la eficaz ayuda que podamos prestar a aquél, dependerá el 
éxito de nuestra tarea. El análisis objetivo, inintencionado, ayuno de propó¬ 
sitos de transformación, es extraño a la naturaleza del educador. Por eso 
es que no estamos libres de intencionalidad en el análisis de los hechos y 
mantenemos preocupación constante en la influencia que podamos ejercer 
sobre el destino de quienes constituyen el ámbito social y humano de 
nuestra "zona de influencia". 

Las condiciones en que se desenvuelve la vida de una comunidad, 
son influyentes y aún determinantes de su desarrollo y de las características 
que lo configuren. Por eso toda limitación en el conocimiento de la realidad 
circundante es una carencia que el educador debe corregir. Toda interpre¬ 
tación parcial, sectaria, o reducida, debe ser completada por lo menos hasta 
los límites de lo posible. La opción que haga el educador dentro de los 
valores humanos solo es lícita cuando está asistida de un amplio conocimiento 
del hombre y su mundo. 

Desde esta ubicación es que planteamos, agrupándolos en grandes 
sectores más o menos convencionales, las diversas características que definen 
a nuestro campesinado. 


20 




1er. Año 2o. Año 3er Año 4o. Año 5o. Año 6o. Año 

19 5S 1956 1 957 19|5S 1959 1960 











EL RANCHERIO 


Características. 

E! origen de los rancheríos es un tanto complejo. 

La característica más sobresaliente Jo constituye el aspecto de sus 
viviendas compuestas en la mayoría de las veces, de ranchos de terrón 
y paja. 

; Son vecindarios rurales cuyas familias se afincan en predios fiscales, 

retazos de terrenos pertenecientes a una vieja estancia, o a la vera del 
camino, en la costa de un arroyp, etc. . . 

Su tipología es la siguiente : 

a ) De acuerdo a la actividad principal en la zona : rancheríos 
ganaderos, agrícolas o agrícolg - ganaderos, 
b) De acuerdo a su conformación más aproximada : nucleados r 
dispersos o lineales. 

La vivienda. 

La característica principal de la vivienda la determinan los materiales 
que se utilizan en su construcción; materiales provenientes casi siempre del 
lugar y de fácil adquisición. 

Sus paredes son de terrón. A veces el bloque de terrón es suplantado 
por el cebato o fagina. Algunos de palo a pique revocado con barro. El 
techo de paja y los pisos de tierra. 

La comodidad para cada familia, en la mayoría de los casos consiste 
en un solo ambiente y cocina, a lo sumo dos ambientes, en los que viven 
todos los integrantes de la familia. Se observa a veces la utilización de un 
biombo de lona blanqueada. No cuentan en su mayoría con letrinas ni depó¬ 
sitos para basura. 

Sus fuentes de agua son: cachimbas, corriente natural, pozo de napa. 

Su afincamiento adquiere una característica particular para cada ve¬ 
cindario de acuerdo a la ubicación natural de las viviendas: nucleada, disper~ 
$a o lineal. 

Hábitos de vida. 

En primer lugar tendremos en cuenta la división del tiempo en días 
hábiles y feriados para tener una visión de sus hábitos de vida según los días. 
Los días domingos principalmente, son empleados en las visitas o recepción de 
las mismas, de parientes, vecinos o amigos de dentro y fuera de la comuni¬ 
dad, día de relaciones sociales entre los pobladores de estas comunidades ru¬ 
rales. 

Durante el resto de la semana se desenvuelve la vida de estos pobla¬ 
dores en una completa ociosidad, lo que da lugar a conflictos y reyertas, prin¬ 
cipalmente entre las mujeres de rancheríos ganaderos nucleados, por la proxi¬ 
midad de la familia y la ausencia de los hombres se llega a situaciones de es¬ 
te tipo. 

Es frecuente la falta de aseo; el hacinamiento para el trabajo y la: 
falta de disposición para el trabajo. 

Organización familiar. 

En algunos rancheríos se comprueba la constitución anómala e ilegal 
de las familias. Está en ellos el convencimiento de que el matrimonio legal, no 


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es necesario; muchos piensan que es asunto de ricos, pero la verdad dél ca¬ 
so es que esta situación se produce debido al aislamiento y dispersión en que 
se encuentran. 

Se registra una falta de estabilidad familiar, debido a la circunstancia 
del tipo de actividad que desempeña el ¡efe de familia —siendo en la ma¬ 
yoría de los casos solo un visitante de su hogar— visita que realiza semanal, 
quincenal o mensualmente. Las mujeres son seducidas con facilidad. La soledad, 
la convivencia, el ejemplo, la penuria material en que se ven envueltas son mo¬ 
tivos de casos de infidelidad. 

Los patrones culturales del rancherío permiten las relaciones sexuales 
sin consideraciones de parentesco, lo que incide luego en la descendencia. De 
bido a la ausencia del ¡efe familiar, es la mujer quien toma el control econó¬ 
mico y social del hogar, constituyendo esto, consecuencia para ia aparición de 
casos de matriarcados visibles en algunos rancheríos, principalmente ganade¬ 
ros nucleados. 

La realidad de esta situación familiar trasciende a toda la familia por 
lo que las mujeres desde muy temprana edad adquieren maduración sexual, 
cargándose de hijos naturales o iniciándose en la vida de relaciones maritales 
ilegales. Los hijos, fruto de estas relaciones, son criados con inmensas difi¬ 
cultades, y crecen en el ambiente hasta una edad en que se encuentran con 
fuerzas para ir a desempeñar distintas tareas en establecimientos cercanos o 
como sirvientas o niñeras en la ciudad. 


Situación del niño 

En este ambiente el niño nace y se desarrolla en medio de toda clase de 
dificultades. 

La tasa de natalidad es superior a las posibilidades económicas del 
rancherío y, por consiguiente, existen agudos déficit de alimentación, sanidad, 
abrigo, etc., que traerán aparejada una serie de anormalidades en la cons¬ 
titución física y psíquica y en el comportamiento social. Estos problemas inci¬ 
dirán en el rendimiento de los escolares provocando los fenómenos de repe¬ 
tición, deserción, ausentismo, inasistencia y bajo rendimiento. 

La asistencia del escolar está supeditada, en parte a las tareas que le 
toca realizar en su hogar: cuidado de los hermanitos menores, acarreo de agua 
de. la cachimba o de leña del monte, mandados al "boliche", etc. Por otro la¬ 
do es preciso señalar que la educación no resulta una necesidad sentida por 
ios adultos y, en consecuencia, el niño falta a clase por cualquier motivo o 
sin motivo alguno. 

Si tomamos como referencia los porcentajes que sobre repetición de 
alumnos nos dan las estadísticas, observamos, en la zona de rancheríos, qúe 
e! niño repite varias veces las primeras clases abandonando la escuela entre 
12 y 15 años sin haber llegado, en la mayoría de los casos, a completar el terr 
cer año. Es bien evidente la diferencia que en este aspecto nuede notarse 
entre la zona de rancheríos y la de granjas. 

Puede señalarse que los promedios más frecuentes de asistencia anual 
en la zona de rancheríos, estáTi ntre 80 y 100 lo que ind'ca que el niño fal¬ 
ta a clase la mitad de los días hábiles. A este hecho deberá agregarse el 
Liajo cociente intelectual que —aunque no se ha registrado en cifras de vali¬ 
dez nacional porque en las zonas rurales no actúan los servicios técnicos; crea- 


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dos por el Consejo de Enseñanza,— es muy evidente y lo comprueban los maes¬ 
tros en su tarea. 

A estos factores debe agregarse que en esos medios, funcionan, por lo 
general escuelas de maestro único en las que el niño recibe una atención di¬ 
recta menor, tanto por la circunstancia de que un solo maestro debe atender 
varias clases, como por la falta de capacitación para el trabajo en estas es¬ 
cuelas de los que egresan de los institutos y del cuerpo de supervisores que de¬ 
be orientarios. 

Asignaciones familiares. — La Ley de Asignaciones Familiares ha te¬ 
nido aspectos positivos para la vida del niño de los rancheríos pues contribu¬ 
ye a la regularización y estabilidad del hogar y determina una asistencia más 
regular y asidua. 

Pueden observarse algunos casos en que la Ley resulta desvirtuada por 
el mal uso que los padres dan al dinero que reciben; pueden citarse en tal 
sentido: pago de las deudas de juego, bebidas alcohólicas, tabaco y gastos 
que van en beneficio de los mayores y no llegan directamente gl niño en ser¬ 
vicios y úitles. 

Se comprueba, además, que, en muchísimos casos se ponen en prác¬ 
tica artimañas que permitan cobrar la asignación, siendo de las más comu¬ 
nes el obtener de un productor o comerciante la inclusión en planillas al solo 
efecto del cobro, reintegrándose luego los equivalentes al importe patronal. 

Creemos que se hace necesario extender al medio rural los servicios 
asistenciales que muchas Cajas otorgan ya, en las ciudades, a sus beneficia¬ 
rios como una manera de evitar el desvío del dinero hacia otros destinos. 

La escuela y el maestro rural serían elementos muy indicados para co- 
teífeorar en e! propósito de hacer llegar directamente al niño los beneficios de 
la ley, en forma de servicios. 

El ¡oven. 

El ¡oven representa uno de los problemas más sobresalientes dentro del 
cuadro general de rancheríos. Quizá sea la mujer la que sufre mayores con¬ 
secuencias con esta situación. Abandona la escuela y su destino próximo, sal¬ 
vo excepciones es el de ser madre a temprana edad. El mismo ambiente mo¬ 
ral en que se desenvuelve su vida, dentro de la familia y en comunidad con 
los demás integrantes del rancherío, fomenta su madurez precoz en la vida 
sexual. 

Su vida se desarrolla allí en completa vagancia, sin comprensión, ro¬ 
deado de malos ejemplos sin que la escuela, ni la familia misma hagan al¬ 
go efectivo por ellos. En pocas ocasiones las vemos llegar a la escuela co¬ 
mo integrantes de la comisión de ex-alumnos y practicar actividades recrea¬ 
tivas junto con sus ex compañeros. En cuanto a| ¡oven éste luego de un pe¬ 
riodo de transición, emigra hacia las estancias copiando o calcando la vida 
de ios demás integrantes de las mismas. 

Perspectivas de trabajo, recreación, etc. 

a) El ¡oven vuelve a la vida cíclica de sus antecesores, dispersándose 
por las estancias en búsqueda de remuneración o simplemente a! principio, 
por la comida. — 

b ) Emigra del medio rural ingresando a cuarteles, cuerpos de policía, 
a la industria de la construcción, donde oficia en la mayoría de los casos de 
peón de mano. Pero en períodos en que la construcción cae en crisis — ejem- 


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pío 1960 en adelante— se opera el retorno desde los centros poblados al ranche¬ 
río nuevamente acuciados por la desocupación y el fracaso, lo cual hace más 
gravo la situación de este individuo en su medio. La mujer que egresa lo 
hace efectuando su trabajo en servicio doméstico. En todos estos aspectos $e 
ve inoperancia de la escuela para influir en el proceso. 

Hay no obstante, desde que el niño egresa de la escuela, un período 
de transición, de espectativa, desempeñando en forma esporádica trabajo 
ocasional hasta que se producen su emigración o la radiación en la zona en 
una forma más o menos efectiva. 

En los varones solo constituyen el boliche un lugar de entretenimiento 
practicando a veces allí el juego de cartas, pelota de mano, biliar, etc. 

En muchos de estos rancheríos se practica el fútbol, principalmente los 
días domingos. La escuela ofrece en oportunidades escasas, reuniones de ex - 
alumnos, pero en general nulas por lo esporádico de las mismas. Son fre¬ 
cuentes ios bailes familiares o juegos de cartas entre vecinos. Como recreación 
emplean la radio, muy usada en estos momentos por la difusión de aparatos 
a transistores. En las zonas ganaderas la pasión dominante es por las carreras 
de caballos. En ruedas de peones de estancias es el único tema colectivo que 
interesa. 

Cultura. 

Se dan una serie de fenómenos que forman parte de !a cultura gene¬ 
ral del grupo que le da una característica propia. Cada uno de ellos mues¬ 
tra un idiosincracia, con rasgos y patrones característicos a cada comunidad. 
Hay en ese medio una carencia total de posibilidades de ingresar a un nivel 
de instrucción superior; en lo educativo sólo lo que pueda ofrecer la escuela. 

La acción de las instituciones oficiales que inciden en e) desarrollo del 
campo no llega a estos pobladores, con la sola excepción como material de 
lectura instructivo del Boletín Informativo, pese a su difícil y teórico conteni¬ 
do, el cual casi siempre llega por mediación de la escuela rural. 

E! asalariado de los rancheríos — 

1 . — Trabaja en forma cíclica: zafras, esquilas, deschaladas, etc. * 

2. — Trabaja en forma permanente en establecimientos próximos don¬ 
de desempeña tareas de peón de campó, casero, etc. 

3. — En ocasiones en forma alternada entre el trabajo de su casa y 
el establecimiento. En su casa siempre y cuando cuente con terreno suficiente, 
lo cultiva con maíz, boniatos, etc. y donde ayuda en la tarea toda la familia. 

4. — Hay un tipo de trabajador que se ha especializado empíricamen¬ 
te en diversas tareas, tales como alambradores, quinchadores, poceros, etc., 
y que por ese motivo son meior remunerados. 

El asalariado de los rancheríos es en general mal pago, salvo en los 
trabajos zafrales (esquila) donde podríamos decir que el dueño de la máqui¬ 
na es algo así como un empresario que exige el cumplimiento de la ley. En 
algunos casos, peones rurales son remunerados según la ley. 

Corresponde, no obstante, expresar que en términos relativos, tenien¬ 
do en cuenta el volumen de trabajo y el costo de vida, en las zafras se gana 
cada ven menos. 

Intercambio de su producción 

Las necesidades mínimas las cubren a través de su pequeña producción 


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Helando a la comercialización de aves generalmente sustraídas al consumo. 
Eri el norte él ingreso del asalariado se ve acrecentado por la compra de los 
comestibles en la frontera y el péqueño contrabando. 

Compras 

Están centralizados en muy pocos rubros respecto casi siempre a la 
dieta familiar: pan, fideos, etc. y a la satisfacción de vicios (vino, tabaco, ca¬ 
ña ). Referente a ropa y útiles representa muy poco el monto de gastos por es- 

Problemas humanos de dispersión y aislamiento. 

Por falta e ineficacia de los servicios: 
tos conceptos. 

Salud. — En la mayoría de los casos no alcanzan los servicios asisten- 
ciales de Salud Pública a estos centros y en algunos casos solamente hay 
asistencia esporádica que se hace a través de policlínicas, ambulancia aérea 
o campañas sanitarias. El aspecto de medicina preventiva es totalmente ine¬ 
xistente. 

Como consecuencia de esta falta de servicios surgen como soluciones 
locales de sus problemas de salud, por ejemplo: el curanderismo, del cual 
creemos, hay que reconocer que pese a la condenación de que es objeto ha 
cumplido y cumple en cierto sentido, y a su modo, el servicio asistencial 
no provisto por el Estado. La carencia de una medicina preventiva hace que 
Iq constitución psico-somática del elemento humano tenga deficiencias. 

Servicios de abastecimientos. — 

Debido a las condiciones de dispersión y aislamiento, éste se hace con 
intermediarios.. í 

Comunicaciones. — 

Son mínimas, determinadas por el grado de aislamiento a que está 
sometida la zona. 

Información — 

Solamente a través de la radio. 

Interacción social. — 

Individualismo: las relaciones sociales entre los elementos integrantes 
de estos tipos de comunidades se refleja a través de una mayor interacción 
qué: hace que el grupo se muestre coherente qui z ás debido a los lazos de 
parentesco y a los mismos problemas deficitarios que los identifican. 

Relación entre Escuela Rural y Comunidad. — 

En general se nota que las relaciones escuela-comunidad son escasas. 
Las actividades periescolares se concretan en su mayor parte a las reuniones 
de¡ vecinos en el movimiento de comisiones pro-fomento escolar, ex-alumnos 
y clubes. A través de esto se produce sí, cierta ingerencia del medio pero ino¬ 
perante por ser esporádica. 

•i ES problema social que plantea la existencia de estos núcleos pobla¬ 
dos campesinos es, sin duda, el más grave y el de más diffcii solución que 
confronta el país. En 1910 el Dr. Daniel García Acevedo calculó su extensión 
en 35.000 personas, agrupadas en 6.300 familias. El Dr. Juan Vicente Ál- 
gcrta en 1917 los estimó en una cifra más alta, y en 1941, los señores Seoá- 



nez, Olivera y Ros conefccionanon un mapa de rancheríos con datos dé -In¬ 
terior y Salud Pública, donde se localizan 587 núcleos con 118.546 personas 
en total. Algunos años después, en 1950, en la Revista del CEDA se publicó 
un meritorio trabajo que ratifica los datos aportados por los antedichos es¬ 
tudiosos del tema. Asimismo una Comisión Especial de ¿a Cámara de Re¬ 
presentantes llegó en 1951, después de largas sesiones de estudio y consulta 
a parecidas conclusiones. 

No obstante ser este el más grave problema social del país, en el 
medio siglo que va desde 1910 hasta el momento actual, pese a las repeti¬ 
das denuncias sobre la magnitud de sus alcances, nada se ha hecho como 
aporte efectivo para su solución, como las cifras, siempre en aumento, lo 
demuestran. 


ZONA DE CHACRAS 

Nos referimos a zonas de explotación agrícola y de marcada densi¬ 
dad de población. Geográficamente comprende el sur de San José y Florida, 
Canelones y parte de Lavalleja y Maldonado. Se extiende, además, a dis¬ 
tintos lugares del país donde la tierra está subdividida y las vías de comu¬ 
nicación permiten los cultivos en limitada extensión. Pueden asimilarse a es¬ 
te tipo de explotación agraria, algunas zonas del litoral, la región manicera 
de Tacuarembó, las proximidades de Rivera y Meló, efe. Para la descrip¬ 
ción se toma como ejemplo la que tiene como ejes las rutas 12 y 40 hasta 
100 Km. de Montevideo. 

Con marcadas divergencias respecto de otras regiones agrícolas, pue¬ 
de considerarse esta, sin embargo, desde el punto de vista humano, comp 
la generalidad de lo que es una zona chacarera. 

Algunos índices de progreso más señalados son: expansión de la avi¬ 
cultura, uso de fertilizantes, empleo de faroles a mantilla, etc., que no son 
tan generales en otras partes como en la que aquí se describe. 

Las chacras y los tambos coexisten dentro de las mismas zonas geo¬ 
gráficas y en e! caso de los tambos pequeños, combinan inclusive una explo¬ 
tación mixta. Pero el tambo empresa nada tiene que ver con la chacra. 

Caracterización de la zona. 

Estas zonas están ubicadas dentro de un radio de 100 Km. desde !a 
ciudad de Montevideo aproximadamente, y en regiones cercanas a centros 
poblados. 

Las rutas 12 y 40 constituyen verdaderas columnas vertebrales, a las 
cuales convergen numerosos caminos mejorados y naturales. , 

Los centros poblados de influencia con los cuales esas zonas ínter- 
actúan en mayor grado son Tala, Minas y Montevideo. 

Tanto las vías de acceso como los servicios de locomoción determinan 
alto grado de movilidad horizontal hacia la utilización de los servicios re¬ 
gionales localizados en estos centros poblados. 

Las actividades de producción están orientadas en el campo de la 
agricultura. 

La extensión de los predios oscila entre 10 y 100 Hás. con un pro¬ 
medio de 30 a 40 Hás. 

En cuanto a tenencia de la tierra se dan dos formas: en propiedad 
y en arrendamiento. Son muy escasos los predios explotados en medianería. 


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Producción. 

La producción se realiza en forma de poca diversificación de cultivos, 
siendo los rubros más importantes: trigo en rotación con maíz y/o girasol. 

Ultimamente se ha incrementado el cultivo de remolacha azucarera 
que se realiza en extensiones que varían entre 1 y 10 Hás. 

La introducción de este cultivo ha obrado favorablemente en la adop¬ 
ción de nuevas prácticas agrícolas como la fertilización que se ha ¡do in¬ 
corporando a otros cultivos. 

En esta z ona se nota la influencia favorable que ha ejercido la pro¬ 
ducción avícola en las zonas adyacentes comprendidas dentro del área de 
San Ramón. 

Notamos además la incorporación de nuevos cultivos intensivos, tales 
como viñedos y huertas con fines comerciales. 

La introducción de estos cultivos intensivos ha determinado un más 
alto nivel de vida. 

La comercialización de la producción se realiza a través de tres vías: 

a) Acopiadores locales. 

b) Acopiadores que llegan a la zona temporariamente. 

c) Envío de los productos a mercados de Montevideo. 

Grupo familiar. 

Las familias se caracterizan por su estabilidad; están legaimente cons¬ 
tituidas. Promedio de 4 a 5 miembros. Población en su mayor parte de jó¬ 
venes (niños y jóvenes). 

Vivienda. 

La vivienda está constituida en base a construcciones tipo rancho de 
paja y barro (70%) y el resto por construcciones de material- Todas ellas 
tienen varias dependencias y no hemos notado probemos de hacinamiento. 

Se ha notado, sí, la carencia casi absoluta de servicios higiénicos. 

Muchas viviendas tienen problemas a resolver referidos a higiene, ven¬ 
tilación, iluminación. 

La fuente de abastecimiento de agua consiste en un pozo manantial 
ubicado en el patio de la casa. 

Referido a la iluminación artificial, notamos que un alío porcentaje 
posee farol a mantilla o luz eléctrica. 

La mayor parte de las viviendas se concentran a lo largo de las ca¬ 
rreteras y caminos. 

Hábitos de vida familiar. 

Las familias de la mayoría de estas zonas son producto de la inmi¬ 
gración canaria. 

Notamos la presencia de hábitos de vida y patrones culturales pro¬ 
pios de las familias de esta procedencia. 

Agregamos la importancia que tiene el "boliche", lugar donde se reú¬ 
nen adultos y jóvenes varones, con mucha frecuencia. 

Es común la participación total del grupo zonal en ceremonias tales 
como funerales, velorios. 

Son frecuentes las reuniones con motivo de trillas, carneadas, "com¬ 
pañas". 


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Se advierte también el uso de una terminología propia del canario. 

En alimentación: conservan, en su dieta familiar el uso, tan caracte¬ 
rístico del maíz molido y tostado (gofio) y porotos. 

La utilización de leche se realiza especialmente en períodos del año 
en los cuales se hace relativamente fácil el mantenimiento de la lechera. 

El nivel de alimentación nos parece aceptable aunque se nota la ca¬ 
rencia de verduras y frutas en la dieta. 

La carneada proporciona una buena provisión de alimentos para pe¬ 
ríodos de invierno. Se realiza en casi todos los hogares donde elaboran gran 
variedad de productos de cerdo. 

Retacioftes sociales. 

Dado el alto grado de movilidad horizontal que anotamos en; ''Carac¬ 
terización", los contactos sociales se dan con mucha frecuencia e intensidad, 
capitalinas, y constituyen verdaderas reuniones sociales. 

Proliferan en la zona los salones de baile de propiedad y explotación 
particulares. Estos ofrecen periódicamente reuniones bailables, con orquestas 

Allí se juega al fútbol, a las bochas. Además se consume mucha gra- 
ppa y caña. 

Es muy común en estos "boliches" y aún en casa de particulares la or¬ 
ganización de timbas en las que se apuesta fuertemente durante toda la noche. 

Hay varias pistas de carreras de caballos, que son frecuentes, y don¬ 
de se apuesta también. 

Intercambian visitas de vecino a vecino y llevan prolijo control res¬ 
pecto de la retribución de la visita. 

Medios de difusión. 

Casi el 100% de las familias poseen receptores de radio. Las comuni¬ 
caciones más intensas se realizan por vías de dos emisoras de la ciudad de 
Minas. Los informativos regionales ofrecen continuamente noticias sociales y 
recreativas con motivo de cumpleaños, casamientos, funerales, velorios, com¬ 
petencias deportivas, etc. Funcionan servicios de radiotelefonogramas que son 
utilizados por la casi totalidad de las familias. 

Orga n iza don f a m i I ia r. 

Es evidente que las familias presentan rasgos de la organización fa¬ 
miliar patriarcal. Sin embargo notamos que se acentúa la incidencia del gru¬ 
po generacional joven a quien observamos con un nivel de aspiraciones muy 
superior al de sus padres. Este se manifiesta en la presión que ejerce para 
lograr la inclusión de nuevos rubros y técnicas en la explotación agrícola. 

Se nota también la influencia de la joven en algunos de+alles de me¬ 
joramiento de la vivienda. 

Roles de los distintos miembros de la familia : 

Madre. 

Absorbida casi totalmente por tareas domésticas que se extienden al 
cuidado del jardín, huerta, animales domésticos y muchas veces debe acom¬ 
pañar al hombre a la chacra. 

En estas tareas generalmente es ayudada por sus hijas y niños. La mu- 



¡e.r dedica su tiempo a la creación de bienes de consumo aunque a veces hay 
un pequeño excedente que se comercializa. El pequeño ingreso que represen¬ 
tan estas ventas se dedican, por lo común, a la adquisición de efectos 
personales. 

El joven: 

El ¡oven de las zonas que estamos describiendo, es un real integrante 
del grupo familiar. Hay un alto porcentaje de jóvenes. 

Un mayor número de ellos se dedican a la explotación del predio fa¬ 
miliar, salvo los que tienen posibilidades económicas que amplían su for¬ 
mación (Liceos, escuela industriales, etc.) o ingresan al sector secundario. 

En muchos casos son ellos los que realizan las tareas de cultivo sin 
la participación de sus padres. 

Muchos complementan su actividad participando en tareas zafrales 
en remolacheras, viñedos, cultivos de maíz, que realizan en predios de sus 
vecinos. 

Esto representa efectivos ingresos que se agregan a los aportes que 
para algunos gastos les proporcionan sus padres. 

Cuenta así con relativa independencia económica lo que le permite 
gozar de mayores contactos sociales. 

Notamos la presencia de grupos espontáneos que realizan activida¬ 
des recreativas y deportivas. 

Suelen escuchar las tramisiones radiales de partidos de fútbol en la 
capital y en algunos casos, se interesan en la adquisición de periódicos don¬ 
de amplían la información sobre estas competencias. 

No leen ningún otro tipo de material. 

E! niño: 


El número de niños es casi igual al de jóvenes. 

Notamos ciertas diferencias entre los niños que provienen de familias 
que se dedican a explotaciones pocos diversificadas, de aquellos que lo son 
de familias que lo hacen con un mayor número de rubros. 

Anteriormente habíamos destacado que esto determina una diferen¬ 
cia en los niveles de vida. 

Relacionando con la escolaridad tenemos que los niños provenientes 
de las familias nombradas en primer término acusan una asistencia más irre¬ 
gular que los de las segundas. 

Para este grupo anotamos: períodos de menor asistencia coinciden con 
los de trabajos de las chacras. 

Algunos niños participan en las tareas zafrales como asalariados. 

Estos problemas afectan especialmente a los escolares de clases supe¬ 
riores y se nota más acentuado en los varones. 

Hay cierto grado de independencia en los niños varones mayores que 
participan en actividades sociales y recreativas junto a los jóvenes. 

Vemos que la deserción se da en mayor grado en este tipo de familias. 

En los niños pertenecientes a familias que tienen una producción más 
diversificada, con mejores niveles de vida, el cuadro varía. No existen gran¬ 
des problemas de inasistencia siendo muchos los que continúan sus estudios 
luego del ciclo de primaria en liceos, escuelas agrarias e industriales. 

Son bien pocas las familias que perciben asignaciones familiares ya 
que son propietarios de la empresa agrícola que explotan. 


30 













Fenómenos de dispersión y aislamiento. 

Ya hemos visto, considerando la importancia de la movilidad horizon¬ 
tal y la facilidad del acceso a ciudades muy próximas, como el problema de 
aislamiento no existe. 

Esta proximidad facilita la satisfacción de los problemas de asistencia 
(salud, abastecimiento, servicios administrativos, etc.) 

Aspectos laborales. 

Existe un mínimo porcentaje de asalariados fijos. 

Lo más frecuente son casos de asalariados temporarios. La mayoría 
de estos son jóvenes a.ue se dedican a tareas zafrales. 

ZONA TAMBERA 

La gráfica comparativa de la producción y el consumo de la leche 
-gcusa en la década del 50 al 60 un paralelismo acentuado. Es más, en el 
añio 1960 y los sucesivos, la producción aumenta en relación al consumo. 
El problema de los tambos, no es entonces el problema de colocar mercade¬ 
ría o de transportarla o de riesgo en la inversión de capitales. El problema 
es del hombre que ordeña que en una definición concreta y dura es una mᬠ
quina de sacar leche. En los últimos tiempos el consumo se ha reducido algo 
por efecto del encarecimiento, en Montevideo. En el resto del país no se co¬ 
nocen datos sobre producción y consumo de leche. Por eso hay que referir, 
cuanto se diga sobre el punto, a Montevideo. 

La cuenca lechera es una especie de hoja de parra cuyas nervaduras 
coinciden con las vías de comunicación. Está limitada por el tiempo necesa¬ 
rio para el transporte a la usina de pasteurización, que no debe exceder de 
S a 9 horas entre la extracción y el ingreso a la usina. 

El rendimiento económico de esta producción no se determina por el 
costo, sino por el precio. La ley 10.797 establece un regimen especial por el 
cual el precio de venta fijo, semestral, cubre los costos y los márgenes razo¬ 
nables de ganancia. Por consiguiente el abatimiento de los costos de produc¬ 
ción no es problema para la industria. Van simplemente a cargo del consumidor. 

El regimen de industrialización, pasteurización, envasado, reparto, etc., 
ha conquistado un alto nivel higiénico y sanitario. No así la etapa previa del 
ingreso del producto a la usina de pasteurización. Los tambos, en el 80% de 
los casos, por lo menos, se explotan en un atraso técnico e higiénico que de¬ 
biere avergonzar al país. El ordeño a mano, el galpón de piso sucio y con 
pésima aireación, con desagües deficientes, la falta de instalaciones para la 
conservación de alimentos, las deficiencias de enfriado y estacionamiento, 
la deficiente elevación de agua, la suciedad, las moscas, etc. son el ambien¬ 
te normal de los tamberos que proveen a Montevideo. Ha mejorado hasta 
un alto nivel la selección del ganado y, en buena parte, el control de las pla¬ 
gas, (en la cuenca no hay aftosa desde hace años; pero si abunda la brucé- 
losis, y la tuberculosis bovina). 

Esta pésima organización de la producción lechera cuyos desvelos em¬ 
piezan cuando ya está en Montevideo, genera el ambiente social que a con¬ 
tinuación se describe. 

Caracterización del peón de tambo y su familia — 

Podemos definir al trabajo del tambero, como el más embrutecedor 


32 



y rutinario de todos los que se realizan en el medio rural. Sí lo comparamos 
con el de los cañeros y el de los esquiladores, brutos en tanto a trabajo, ve¬ 
mos que unos son zafrales en tanto éste a que aludimos e« permanente, dia¬ 
rio, duro‘día por día, madrugada por madrugada. El trato directo de! peón 
de tambo con el animal le hace resentirse en sus rasgos humanos y le pro¬ 
voca una distorsión temperamental evidente. Sumado a esto todavía vemos 
que el tambero vive en horario inverso que nosotros. El trabaja mientras no¬ 
sotros descansamos, el pesca sueños de a ratos mientras nosotros estamos 
en plena actividad. Vive en una palabra, socialmente al revés. 

Sus hábitos de vida ensamblados en la rutina más aguda repercuten 
en la familia. 

La familia del peón de tambo, por lo general recibe ingresos que, aun¬ 
que son inferiores a los que marca la ley, son más elevados que los ingresos 
comunes del trabajador rural de otros órdenes, siempre que se pague el sala¬ 
rio acorde con la proporción que extrae en litros. La inversión de sus ingresos 
es por lo general mala. Emplea su dinero en cosas superfluas y lo destina a 
necesidades de tercer orden o a mejorar el actual nivel de vida. Desde el pun- ' 
to de vista de la vivienda, el peón, o bien habita en un galpón dei tambo 
con su familia, o bien en algún rancho que construye atenido a la calculable 
permanencia en el establecimiento. De cualquier modo la familia del peón de 
tambo no vive en casa habitación confortable, sino que por e! contrario ha¬ 
bita en vivienda de escasa comodidad. 

En cuanto a la alimentación, entendemos, que se basa en carne, fi¬ 
deos y arroz, papas, boniatos, escasa o ninguna verdura. 

Sabemos que el mismo peón de tambo toma poca leche, ya por estar 
hastiado del contacto con ella o ya por problemas de que en tambos chicos 
y en épocas difíciles es necesario venderla en su totalidad para completar la 
cuota. 

El ¡oven, es todo un problema social. Tiene en formación las caracte¬ 
rísticas apuntadas para el peón adulto, pero sumándole el hecho de que, a 
su edad, no realiza una vida social de comunicación y exigiblé a sus años. 

Entra en la juventud señalado por la herencia en la rutina del trabajo. 
Si no, opta por irse, cumpliéndose sus años jóvenes lejos del núcleo familiar. 
El niño, ese que tenemos en la escuela y viene de haber ayudado al padre 
o al hermano desde la madrugada, soporta el peso del sueño y el cansancio 
en detrimento de una eficaz tarea escolar. Es menester en algunos lugares 
de la cuenca lechera que la escuela rural ajuste su horario a los problemas 
del niño y del tambo, de modo de aseaurar una instrucción más completa. 

Toda esta serie de problemas del hombre, el ¡oven y e! niño del tam¬ 
bo, representan una realidad que humanamente es necesario corregir. Una 
solución sería la mecanización de los tambos y la. colateral ocupación de los 
hombres.desplazados de! duro trabajo. Pero en esto, como en otras cosas cho¬ 
camos con la estructura socio económica nacional. La realidad nos frena. 

Problemas de aislamiento. 

El conocimiento que tenemos de la zona tambera nos señala que la 
cuenca obliga a una proximidad geográfica entre tambo y tambo, así como 
a un acceso a vías de transportes. 

El aislamiento es otro: la familia cerrada, el ritmo de trabajo, la mo¬ 
dalidad del hombre, conforman una interacción social reducida. 

Los contactos de la gente de las zonas lecheras se producen en oca¬ 
sión de reuniones bailables que tienen como centro la escuela, que necesa- 


33 



riameníe deben terminar temprano, para ajustarse al horario del trabajo del 
tambero. 

Problemas salud. 

El problema de la salud no es agudo en comparación con otras zonas 
rurales. Podemos afirmar que en materia de salubridad es mayor la preocu¬ 
pación del propietario del establecimiento tambero por la salud del animal, 
que por la del peón y su familia tanto en higiene como en alimentación. 

Se evidencia en el hecho de que el galpón de ordeñe suele ser de ma¬ 
terial con techo de zinc y piso de portland, en tanto que el peón, vive en ran¬ 
cho de piso de tierra. 

Aspectos laborales. 

El problema del asalariado de establecimientos tamberos es muy parti¬ 
cular. Están gremialmente unidos, los reclamos, en alguna medida, son atendi¬ 
dos por los patronos, pero el salario con frecuencia está por debajo del asigna¬ 
do por la ley. Reciben su salario según dos modalidades : mensualmente, por 
asignación fija, o por litraje ordeñado y aceptado del tambo remitente. En 
este último caso, el trabajador no tiene índice de litros. 

Un último problema: el del tambero chico y su familia, no distinto 
esencialmente ai del peón. Todo lo señalado más arriba es valedero en cuanto 
al individuo y su grupo familiar y social. 

El centro del asunto aquí nos parece ser el de una carencia de facto¬ 
res educativos sistematizados que se inlegran a un proceso de humanización, 
tecnificación y asesoramiento. 

Lo apuntado para el conjunto de nuestros medios campesinos, confor¬ 
ma el contexto dentro de lo que se ensambla la dura y rutinaria vida del peón 
de tambo y de quienes habitan en la cuenca lechera. 

ZONA DE LATIFUNDIOS 

Abarca extensas áreas del país. Las más características: este de Salto, 
Paysandú y Artigas; este de Tacuarembó; noroeste de Cerro Largo y Treinta 
y Tres, etc. 

Se trata de regiones donde se explota la ganadería extensiva sobre 
la base de la gran estancia. 

Esta, considerada económicamente, es una empresa de producción de 
carne y lana. Como cualquier organización similar se rige por la ley de la 
explotación eficiente al menor costo. Como el trabajo ganadero es trabajo de 
hombres, la organización elimina todo el elemento humano que no sea útil 
a los fines del mayor rendimiento. Emigró de su ámbito la famí'ia del estan¬ 
ciero. Han ido siendo separadas después las familias de peones y puesteros, 
fas mujeres y los niños. 

En general, es un sistema de producción que se desarrollo a base de 
gran capital y donde la mano de obra es asalariada. Los trabajadores tie¬ 
nen sus familias en pequeños caseríos aledaños, a los que visitan en sus días 
de descanso. La vida es dura, pero el hombre generalmente trabaja en lo que 
!e gusta. 

En épocas anteriores la organización feudal y patriarcal de las estan¬ 
cias dió a éstas cierto sentido de primitiva organización social. Quienes tra¬ 
bajaban allí, allí vivían. El peón, el puestero, el agregado, el gurí, la chica, 
eran componentes de una gran familia que, de un modo u otro, estaban vin¬ 
culados a la explotación. El regimen era, desde el punto de vista laboral, 
abusivo. Pero no desechaban de su seno a los miembros de la rudimentaria 
colectividad. 



La transformación de las estancias fue fruto de cierta racionalización 
en el trabajo y de la sustitución del concepto patriarcal por el de rendimien¬ 
to económico. La gran propiedad, como lo expresan las cifras continúa indi¬ 
visa, pero el sistema de vida es otro. 

Desde el punto de vista escolar las mayores dificultades las crea la 
dispersión de los habitantes. Es frecuente que en varias leguas a la redonda 
no haya niños suficientes como para formar y mantener una escuela. Cuando 
las hay, el niño concurre aunque venga de lejos. Pero frecuentemente se que¬ 
da sin ella porque la distancia hace imposible, aún a caballo, el viaje diario. 

Es frecuente asimismo que las personas que han sabido leer y escri¬ 
bir hayan vuelto al analfabetismo. En ese caso les queda como resto de lo 
que supieron, habilidad para firmar y para hacer algunas anotaciones o 
cuentas de suma o resta, de naturaleza muy elemental que aplican a sus tra¬ 
bajos con animales. Es sorprendente en cambio, la habilidad con que se ma¬ 
nejan mediante cálculos u operaciones "mentales". 

Puede decirse asimismo que la producción ganadera no ha contribuido 
con eficacia a la formación del hombre del campo. La clase dirigente de la 
gran ganadería no ha superado la etapa de la mano de obra barata. 

Mientras ha puesto acento en la mejora de ciertos rubros de la pro¬ 
ducción que significan verdaderos progresos —la refinación de los ganados por 
ejemplo— ha abandonado el mejoramiento del hombre. Con el agravante de 
que los jóvenes más capaces y con mejores condiciones, emigran del campo 
en procura de otro tipo de ocupación y de consideración que le ofrecen los 
centros urbanos. En los últimos años una creciente tecnificación del trabajo 
ganadero —contralor de plagas, mecanización agrícola auxiliar, mejor tratq- 
miento a ios ganados cuyo valor unitario no es despreciable, etc.—, ha he¬ 
cho evidente la contradicción entre el reclamo de una mano de obra eficaz 
y el bajo nivel de calidad de la que se ofrece. 

Aunque no es un fin de la escuela preparar buenos peones, el hecho 
pone en evidencia el abandono del sector dirigente que ni siquiera para ob¬ 
tener buenos trabajadores se ha preocupado por mejorar el nivel de vida y de 
cultura de los hombres de campo. 

En la Memoria de Primaria de 1927 el Doctor Eduardo Acevedo denun¬ 
ció que solo existía un caso en todo el país en que se había cumplido una 
!ey —creemos que aún vigente— por ía que se obligaba a todo empresario 
de más de 5.000 há. a mantener a su costo una escuela para la educación 
de los niños del lugar. La resistencia que oponen los estancieros a abrir sen¬ 
das de paso para los escolares qúe transitan por sus campos, es corolario de! 
hecho anterior. 


LAS ZONAS DE PEQUEÑOS GANADEROS 
Se encuentran principalmente en el norte del país 
A) —Definición y estimación' 

Por pequeño productor ganadero entendemos aquel dedicado a la 
ganadería extensiva (tradicional), para quien las dimensiones de su campo 
Y/o el regimen de tenencia son tales que; o le van haciendo reducir o lo man¬ 
tienen en situación de estabilidad circunstancial. 

Emplea mano de obra asalariada calificada solamente en épocas de 
zafra, valiéndose en la mayor parte del tiempo de la ayuda familiar y vecinal. 

Su origen es, en general, la subdivisión de la estancia por herencia 


35 



o el achicamiento del campo mediano por problemas económicos, o el creci¬ 
miento (esto cada vez va siendo lo menos común), de un puestero, mediane¬ 
ro o encargado inserto durante muchos años en la economía de un latifundista 
tradicional (feudal) y favorecido por este. 

Pero, por otro lado su camino hacia el empequeñecimiento es brecha 
por la que van entrando otros factores a operar. 

Si primá lo primero, su camino, signado por el proceso y la estructura 
económico social., le llevará a su último paso de nómade: vender o arrendar 
e irse antes de la fundición completa. Emigrando la mayor de las veces a" la 
ciudad. 

B) —Caracterización humana 

El pequeño, como el gran ganadero, no hace a la tierra objeto del 
amor que puede sentir un agricultor. Tiene una visión traducida en una acti¬ 
tud, distinta hacia la vida, hacia el mundo. Las relaciones de producción, prin¬ 
cipalmente por la extensión en nuestro medio del regimen de arrendamiento, 
hace, tanto del ganadero como del trabajador con asiento estable, y de sus 
familias (puesteros, medieros, encargados) nómades sedentarizados superfi¬ 
cialmente, apegados a la vida del campo en general, pero no a tal o cual 
predio, a tal o cual pago, a tal o cual vecindario. 

No dispone de excedentes para invertir en el acondicionamiento del 
predio, pero si de recursos propios. Por eso, no podrá (ni querrá) pensar en 
comprar un par de rollos de alambre para sustituir alguna línea ya muy 
añadida y que no resiste el trabajo de la máquina de alambrar, pero se re¬ 
mediará yendo en sus carros, con sus caballos, sus arreos, su hacha, y alguno 
de sus gurises para la cocinada y el arrastre, a cortar postes y piques. Traba¬ 
jará cinco o seis veces más de lo que necesitaría de tener el alambre, pero, de 
todas maneras, es tiempo que le sobra porque la extensión de su predio y las 
técnicas que emplea no le exigen más. Las instalaciones, aparte de algún pi¬ 
quete para reserva y algunas mangueras se reducen a un rancho, o parte 
de él más comunmente, que oficia de galpón. 

En general su explotación es de baja productividad. No tiene por lo 
general recursos para invertir en buenos reproductores, ni está asistido de 
una técnica correcta. El control de las plagas lo hace de cualquier modo y 
en general carece de reservas de pasto para los meses de invierno. Si cría va¬ 
cunos, no puede completar los ciclos y debe vender temprano, generalmente 
en situación de apremio. Si cultiva lo hará sobre la base de las formas más 
rutinarias y tradicionales. 

El trabajo productivo tiene, principalmente a medida que la familia 
crece y los niños se van haciendo grandes, un acentuado carácter familiar y 
también vecinal. 

El individualismo del intercambio de su producción está también en su 
consumo. Como dato ilustrativo, la magnitud del contrabando fronterizo, que 
ya en avión, ya a lomo de cargueros, llega directamente hasta departamen¬ 
tos tan relativamente distantes de la frontera como Durazno. 

El pequeño ganadero no tiene tanto apremio por consumir contraban¬ 
do como tiene el habitante del rancherío, pero lo consume en un volumen in¬ 
dividualmente mayor. Incluso puede, el mismo, surtirse directamente. 

Hay una actitud presente en toda su vida que tiene que ver con el 
concepto filosófico de libertad: arriba del caballo en el campo, en el remate 
ganadero, en la penca, en Bagé o en La Lata, su actitud de libre albedrío. 


36 



Ignota, espontánea, que intrínsecamente le pertenece, es la misma. 

El niño desde que puede, gusta y trata de recorrer, enlazar y curar, 
encerrar y dar toma, señalar; aguza la vista, domina el empleo de su fuerza, 
se hace diestro. Es un niño agudo, curioso, valiente, y sobre todo en camino 
de ser un hombre "seguro". 

El niño es un verdadero observador de la realidad que se vive. Va 
entrando por vía de la posesión y eiercitación de la facultad de resolución 
respecto a la cría de algún guacho y venta de la lana, la esquila de corde¬ 
ros en la casa del padrino y, ya más grandecito, algún vacuno que le re¬ 
galaron. Vende, compra, realiza transacciones de igual a igual con los ma¬ 
yores; busca, empezando desde más chico con sus compañeros, la ganga, el 
negocio, un poco como juguete, otro por curiosidad de tener cosas nuevas, 
otro por imitar algo que el medio de sus maoyres le señala como muy im¬ 
portante condición en la vida. 

En lo que se refiere a la alimentación : 

Puede carnear cada 15 ó 20 días, consume parte de ella fresca, ha¬ 
ciendo charque del resto, que siempre aparece en el ensopado o el guiso 
combinado con otros alimentos, principalmente porotos, cebollas, orégano, 
boniatos algunas veces papas. 

La leche abunda, y en los peores momentos del año es suficiente. 

Puede comer galleta con el desayuno y el mate dulce de las mujeres, 

y también con el almuerzo o la cena si hay visitas nuevas o de cumpli¬ 

miento. 

Para cocinar utiliza cocina económica. Tampoco deben salir las mu¬ 
jeres y los niños a ¡untar bostas o ramas caídas y chilcas para hacer el fue¬ 
go porque, por las mismas razones que corta madera para arreglar su 
rancho y alambrados, puede dedicar un par de semanas en el verano para 
montear y acarrear unas cuantas cargas de leña. 

El hombre tiene un par de botas de cuero para salir; el muchacho 
grande, si ha salido en alguna esquila o barra de contrabandistas, quizá 
algún par de botas de goma. Los gurises, sus alpargatas nuevas reservadas 

para los días excepcionales y las viejas para ir a la escuela o al boliche; 

la mujer, los zapatos que sustituyen a las apargatas unas cuadras antes de 
llegar a la casa donde va a hacer una visita de cumplimiento (duelo, en¬ 
fermedad, etc.). Y en el resto de la vestimenta el panorama es semejante. 

No hay angustia de pequeñas y medianas herramientas, y si se pre¬ 
cisa alguna de mayor envergadura, siempre hay algún vecino que dispone 
de ellas. No falta la instalación eléctrica de uno o dos picos comprada en 
épocas mejores, lo mismo que la radio. A veces llega algún periódico o el 
Boletín del M. G. y Agricultura de algún vecino o alguna revista vieja. El 
gasto en elementos de enriquecimiento cultural prácticamente no existe. 

El hombre es en la casa un activo colaborador ; en el pequeño arreglo, 
en la enseñanza de las primeras letras al "gurí" todavía muy chico para la 
doble troteada diaria hasta la escuela, en |a cocinada si la mujer fue a lavar 
al arroyo con parte de la gurisada. . . 

Cuando nota estragos en su vivienda, debido a que posee carro y ca¬ 
ballos acarrea del monte los materiales necesarios para su reparación. 

El niño, desde los 4 ó 5 años comienza a llevar de mañana y traer 
de tarde la tropa de "pirús" (pavos) que crían las mujeres para reforzar la 
economía familiar con una venta zafral cuyo resultado está en relación di¬ 
recta con la distancia al mercado de colocación, que le permita o no evitarse 

37 



el carmonero intermediario. Ese niño se va haciendo cargo de los trabajitos 
semi-domésticos, tales como: traer y llevar las vacas y atar los terneros, apo¬ 
yar cuando el ordeñe es grande o descalostrar; cuando hace falta ''bombear" 
las cotorras en la chacra, acarrear agua en el barril, traer los caballos del 
campo, dar de comer a los animales de patio, etc. Cuando el mayorcito es 
una solo, el problema de tiempo para ir a la escuela es grave; cuando se 
hace mayorcito el que le sigue, éste es demorado en su ingreso para permi¬ 
tir al otro adelantar lo que perdió para estar cuanto antes, mano a mano, 
al lado de su padre en la producción. 

La chacra es una producción de "no hay más remedio" en la cual el 
niño pierde semanas enteras. Ya para abaratar la olla, ya para tener maíz 
para caballos, vacas, cerdos y aves, el hombre se resigna a empuñar el arado. 

Toda la familia colabora para hacer menos penoso el trabajo de! hom¬ 
bre y, por lo tanto, el escolar no escapa a esta realidad. 

Si bien entre pequeño ganadero, puestero, medianero o encargado de 
este tipo de producción hay diferencia de basamento económico, hay un mis¬ 
mo estrato de sentimientos, normas, actitudes. Son resabios feudales, y la 
estratificación horizontal no existe. 

La vida económica y social de estos puesteros y mediaros es similar 
a la dei pequeño ganadero. Principalmente por la capacidad de producción 
de su ganado. El puestero siempre, además de disponer de la hacienda para 
sus necesidades de consumo de carne ovina, ha comenzado con alaún par 
de guachos, formando su majadita, su tropita y su tropilla hasta reunir un 
capital en animales que asciende al orden de algunos miles de pesos. Y en 
buen porcentaje puede ser un minifundista que se ha deshecho hasta pasar 
a la condición de puestero con lo que le quedó. 

El encargado está en situación más precaria, principalmente si tiene 
familia. Goza de casa, chacra y patio para cría de animales. No tiene sueldo, 
pero es común que se le haga figurar en planilla para que cobre las Asig¬ 
naciones Familiares. También de a poco y sin abusar, ha formado su hacien- 
dita que dado el tamaño del predio no puede dejar crecer mucho. El patrón, 
si tiene como es común, algún predio más grande en zonas cercanas, pro¬ 
tege a su encargado con la preferencia en el trabajo contratado y a jornal; 
campo, chacra, monte, esa.uila de corderada. etc. 

Hay una tendencia general a sustituir el encargado con familia por 
el sin familia, o sea, otro aspecto o forma del proceso hacia el sistema capi¬ 
talista en el campo: sacrificar la familia del trabajador en beneficio de la 
ganancia del patrón. 

E! encargado soltero, o que con familia en un rancherío figura como 
tal, plantea menos problemas y sale más barato. 

ES problema del aislamiento va decreciendo rápidamente en el norte. 
En gran parte esto se debe a la apertura de nuevas rutas, ci mejoramiento 
de las ya existentes, a la introducción de la radio y prensa escrita y por 
una evolución del pensamiento en el sentido de la expansión informativa que 
posibilita !a asimilación a! mundo externo. 

ZONA FRONTERIZA CON BRASIL 

Sa ha notado en estos últimos años que la ¡dea de zona fronteriza 
ha sufrido una modificación en el concepto de las geintes, ya que las fa¬ 
cilidades de comunicación y la necesidad económica de abastecerse donde 


38 



es más barato ha ampliado geográficamente la franja que mantiene con¬ 
tacto continuo con el Brasil. Considerándose ahora como viviendo en la 
frontera a quienes hace unos años hallaban dificultoso trasladarse a los co¬ 
mercios fronterizos. 

Esta zona presenta diversas características: 

1 . — Grandes estancias; (es frecuente que los propietarios posean otra pro¬ 

piedad en el Brasil que (imita con las de este lado). 

2. — Pequeños ganaderos; 

3. — Zonas de pequeños predios sin explotación; 

4 . — Zonas de concentración de población — rancheríos y poblados. 
Vivienda — 

Sobre la vivienda consideramos dos aspectos: 

:: construcción, 

, :: equipamiento. 

En las zonas ganaderas la construcción continúa siendo el rancho. En 
Jas zonas de concentración ha evolucionado hacia la construcción del ma¬ 
terial (ladrillo y bloques). 

^ Construcción: 

las viviendas han mejorado pues a los pobladores de la frontera le son 
más baratos los materiales: hierro y madera para puertas y ventanas, cie- 
lorrasos, pintura, etc. 

^ Equipamiento: 

muy superior es el equipamiento del estanciero y del pequeño gana¬ 
dero, pues han llegado a ía adquisición de heladeras, cocinas a gas, coci¬ 
nas a leña, muebles, cubiertos y demás utensilios para el comedor en casi 
todas las viviendas (farol a mantilla, lámparas). 

Los individuos cuando no compran los muebles adquieren ía madera 
y los construyen. 

Los pequeños centros poblados y los habitantes de pequeños predios 
también han mejorado en el equipamiento, ya sea en mobiliario, como en 
útiles prácticos, tales como calentadores de agua, primus, platos, cubiertos, 
etc. y también en manteles, toallas y ropa de cama. Algunos toman como 
primera necesidad la radio (lo primero que compran) sin tener en cuenta 
otras necesidades que creemos más urgentes. 

Trabajo — 

a) pequeño comerciante 
contrabando b) pequeño revendedor 

c) contrabando organizado 

El pequeño comerciante surte su comercio de artículos brasileños. Trae 
el los productos. Va salvando su economía con estos artículos, pues la ven¬ 
ta de productos uruguayos está muy restringida. 

El revendedor surte a comercios y realiza diariamente varios viajes. 
Contrabando organizado, es el que se realiza en camiones llevando 
ganado y lana hacia el Brasil y volviendo con artículos de consumo. 


39 



El pequeño ganadero se ve favorecido, pues sus ganancias las in¬ 
vierte en compras en el Brasil y da un mayor equilibrio a sus finanzas. 

Alimentación — 

Se nota superación en la alimentación pues hay una mayor entrada. 
Se consumen, además, muchos productos enlatados. 

Rubros principales que se adquieren: azúcar, yerba, dulces, ieche en 
polvo (principalmente para niños). Bananas (este rubro se consume en gran 
abundancia y es digno de destacar por su valor alimenticio). 

Vestimenta — 

La vestimenta en la zona fronteriza ha mejorado debido a los me¬ 
nores costos. Esto ha traído aparejado la modificación del estilo de vesti¬ 
menta de nuestros habitantes. 

La procedencia de las telas es de San Pablo y por sus colores está 
en contraposición a la vestimenta de años anteriores. El hombre ha dejado 
de usar, en la gran mayoría, la clásica bombacha, para cambiarla por los 
pantalones o los "'vaqueros 77 . 

Aspectos culturales y sociales — 

Existe a lo largo de toda nuestra frontera la influencia del idioma 
portugués y se ha formado un dialecto característico. Esto tiene gran in¬ 
fluencia en el aprendizaje del niño. 

: Existe además una aceleración y trasplante inadecuado de hábitos 
en distintos órdenes: 

— relaciones sociales 

— relaciones culturales. 

No entra el habitante de esta zona, al análisis de ciertos patrones 
culturales que eran muy propios de su medio y adopta rápidamente cos¬ 
tumbres sin una verdadera adecuación. 

El hombre — 

Para el hombre de frontera el contrabando no es un delito ni con¬ 
traviene normas morales. Considera natural comprar donde es más barato 
o vender donde le paauen más. 

El productor está atento a distintos mercados y agudiza su ingenio 
para vender en el momento más oportuno. 

Es un hombre más abierto al cambio por la situación especial en 
que vivé. 

En zonas donde hay carreteras o medios de fácil comunicación, esta 
diferencia del hombre rural fronterizo con otros trabajadores rurales (no 
fronterizos) se ve acentuada por la influencia que ejercen los que continua¬ 
mente afluyen a comprar. 

Otra característica de los trabajadores de esta zona es que cuando 
pierden el trabajo o no lo consiguen, utilizan inmediatamente el contrabando 
como un. medio de vida- 

Muchos, además, dejan sus ocupaciones porque el contrabando es. 
más remunerador. 

El joven — 

Al faltar fuentes de trabajo, el ¡oven ve sus horizontes limitados y 




41 




ello lo lleva a hacer que busque su medio de vida en el contrabando. En 
ésto, además, ve una diversión por su mismo espíritu de aventura. 

El niño - 

Los niños también cumplen un rol importante en este fenómeno. Se 
han convertido en trabajadores. Intervienen en el pasaje de los productos 
por la frontera. En ciertas zonas existen ciertos tipos de organización para 
este transporte de mercadería. 

Se hacen ágiles en el mecanismo de transacciones; pierden su candi¬ 
dez de niño; rápidamente van perdiendo el niño que hay dentro de ellos. 

En las concentraciones de las fronteras, el niño, por esta ciase de 
vida, va teniendo una mayor libertad de acción, con menor control de los 
padres. 

No recibe de su hogar la orientación necesaria. Va acelerando el 
desvinculamiento con la familia. 

Temprano en su vida tiene contactos con el alcohol, el tabaco y el 
juego. Por el fenómeno antes señalado podemos observar una temprana de¬ 
serción y corriente inasistencia escolar. 

Por las características enumeradas creemos que las zonas fronterizas 
que afrontan tan directamente el problema del contrabando deben ser es¬ 
tudiadas especialmente en cualquier intento de desarrollo que se pueda rea¬ 
lizar. 

Un programa de desarrollo integral determinado y circunscripto a es¬ 
ta zona deberá prever múltiples factores para no desvirtuarse como tal. 


42 



LOS GRANDES PROBLEMAS DE LA EDUCACION RURAL 

I - ANALFABETISMO ' 

No disminuye la gravedad de este problema. Por el contrario, consi¬ 
deramos que tiene tendencia a aumentar. Causas de ese aumento: 

a) La propia situación económico-social del campo. 

b) El uso cada vez mayor de la radio. (Algunos pocos leían diarios que 
hoy no leen). 

— No disponemos de las cifras del último censo (octubre). En varias 
zorras rurales los maestros han obtenido porcentajes entre ei 25 y el 30%. 
El Centro Latinoamericano de Economía Humana lo estima en un 27 por cien¬ 
to para las zonas rurales de población dispersa o nucleada. 

— De acuerdo con el cuadro de deserción escolar aue se adiunta a 
este informe., el niño permanece en la escuela pero no completa el ciclo es¬ 
colar. Un 23 por ciento de los alumnos de escuelas rurales son mayores de 
12 años. 

La mayor deserción se produce en el pasaje a 2 ^ año. El porcentaje 
de alumnos que no cumplen el ciclo escolar completo en el medio rural es 
de un 87 %. 

Un 43 % no pasa al cuarto año. 

Es aventurado extraer de estas cifras estadísticas conclusiones sobré 
ineficiencia del servicio educativo (conclusión del D.I.E.E. ) sería necesario 
para apreciar debidamente el fenómeno analizar los siguientes puntos: a) 
Número de asistencias por cursos de los que cursan más de una vez la mismd 
clase ( podrán verse que alumnos que cursan por tercera vez no completan 
las asistencias correspondientes a un solo curso ). Algunos de ellos se mantienen 
porque es exigencia para cobrar la asignación familiar, b ) El nivel o cociente 
intelectual de esos alumnos- 

Los maestros se encuentran cada ve^ más con casos de dificultad de 
aprendizaje. 

No hay servicios de la llamada División Salud y Bienestar que permitan 
caracterizar debidamente eses casos en la escuela rural, ademas, sus técnicos 
no tienen experiencia en el tratamiento de niños campesinos, ni materiales 
de trabajo psicológico que sirvan para los modos de reacción de éstos. 

II - LA ESTRUCTURA DEL ORGANISMO ESCOLAR 

1 ) El Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Norma! goza de auto¬ 
nomía pero en la práctica ella queda desvirtuada por su integración política 
( 3 y 2 ). No queda garantida de esta manera su integración técnica. 

La experiencia de estes últimos años muestra el grado de insolvencia 
técnica-a que puede llenar con ese sistema, el organismo rector de la educa¬ 
ción popular. 

2 ) La estructura de los servicios administrativos; técnicos y auxiliares se 
ha vuelto complicada y carece de coordinación lo que determina la lentitud 
y pesadez de los trámites, dispersión de responsabilidades y superposición de 
servicios. Actualmente e! andamiaje burocrático tiene una incidencia particu¬ 
larmente negativa para la eficacia de los servicios. 

La distribución territorial de los servicios que partió del principio de 
la localización correcta de los mismos y de la creación de centros distritales 
que coincidieran con los focos de influencia, ha sido un elemento de distorsión 


43 



de dichos servicios. El reordenamiento no tiene en cuenta la división política 
y algunas realidades que sería necesario estudiar previamente; entre ellas : 

—Posibilidades del Inspector para dar cumplimiento a las visitas 

—Extensión del Distrito 

—Comunicaciones dentro, del distrito (caso Vichadero que no dispone de 
vías de comunicación entre las escuelas ) 

Como consecuencia de lo expresado, en todos los departamentos han 
quedado en los dos últimos años, escuelas sin una sola visita. Distritos 
escolares enteros ( 20 o 30 escuelas) sin visita en 1963. 

3 ) La asistencia técnica al maestro rural es prácticamente inexistente. Fue 
suprimido el organismo técnico cuya creación se consideraba indispensable 
en 1949 al entrar en vigencia el actual programa y creado en 1958 como 
consecuencia de la lucha del magisterio. 

A nivel departamental y distrital no se cuenta con servicios que atiendan 
específicamente el problema. 

4 ) El ICER (INSTITUTO COOPERATIVO DE EDUCACION RURAL ) es un esfuer¬ 
zo de los maestros rurales por atender ese déficit. 

5 ) El Instituto Normal Rural ha quedado dentro del organismo escolar 
como una institución a la deriva, sin conexión con los demás servicios y espe¬ 
cialmente, sin una clara doctrina del trabajo acorde con los fundamentos y 
fines de! Programa vigente para Escuelas Rurales. 

6 ) Las Misiones Sociopedagógicas han sido desvirtuadas en su organización 
y funcionamiento; pasaron a ser una estructura formal, burocrática, dirigida 
por funcionarios completamente ajenos a los problemas de las zonas de bajo 
nivel. 

7) Las Escuelas Granjas (107) han quedado en una situación indefinida 
y muchas de ellas no reciben siquiera la atención de las Inspecciones Depar¬ 
tamentales. 

8 ) El problema de la supervisión de la Escuela Rural se ha agravado a 
partir de 1960. El maestro rural es visitado por un funcionario — Inspector de 
Distrito — generalmente recién llegado a la función y sin experiencia en las 
cuestiones sobre las cuales debe orientar. 

Las visitas se realizan como en las escuelas urbanas, no atienden ni los 
problemas de las relaciones entre escuela y vecindario, ni las actividades 
fuera del aula, ni las reales angustias del maestro que trabaja solo. 

9) Funcionan 17 unidades escolares. Parece que su fundamentó es: lograr 
la integración del medio rural con el medio urbano. 

En la práctica : a ) la orientación no está claramente definida. 

b ) no responden a un plan coordinado a mayor nivel 
con otras agencias, ni siquiera hay coordinación con 
los servicios escolares. 

c ) no se ha hecho una selección adecuada del presonal. 
d ) solamente se les ha asignado un cargo de direc¬ 
ción sin clase. 

e) no funciona una sola unidad completa. 

10) La Escuela Rural sigue siendo el único servicio que se encuentra en 
todas las zonas rurales del país. Sin fuerza, sin recursos, está señalando el 
compromiso de colaborar en el enfrentamiento de los problemas del campo. 


44 



líl - PROBLEMAS MATERIALES. 

1 ) Edificación escolar. 

De acuerdo con el cuadro que se agrega a este informe, sobre estado 
de los edificios : 53 % están en buen estado, 27 % están en regular estádo, 
20 % en mal estado. 

129 escuelas funcionan en ranchos, siendo 16 de estos ranchos propie¬ 
dad del Estado. 

El Estado es dueño de! 48.5 % de los edificios escolares del país. 

En Escuelas Rurales solamente, el 42.8 % es del estado. 

Son necesarias 1.112 aulas. 

293 de 1.322 locales escolares rurales no tienen casa habitación para 
el maestro. 

330 necesitan abastecimiento de agua. 

Por el Plan de Emergencia se construyeron 40 escuelas, lo que representa 
apenas el 37 % del total del Plan (108). 

Los planes de edificación se hacen en base a recursos disponibles y 
necesidades actuales; no toman en cuenta el grado de estabilidad de los 
vecindarios rurales, ni el crecimiento de población, ni el plan de trabajo según 
la zona. 

2) Equipamiento. 

No llegan muebles. 

No llegan herramientas, de huerta ni de taller. 

No hay libros de lectura. 

No se reciben publicaciones periódicas. 

Las bibliotecas deben sostenerse con recursos propios de las Comisiones 
de Fomento. 

No se reciben equipos de proyección y sonido. 

Todo esto ocurre en la actualidad a pesar de que el presupuesto de 
Primaria que era de 78 millones en 1959, ha sido aumentado a más de 330 
millones de pesos. 

3 ) Rubros de gastos. 

E| único rubro que recibe una escuela rural para aastos es el de 
alimentación de escólares. 

Para cada alumno del interior del país se destinan por concepto de 
alimentación un promedio anual de $ 34.00 (el promedio bajó en 1962 a 
$ 26.00 por desviación del rubro). 

4) Sueldos. 

El rubro sueldos es completamente insuficiente y esto determina : falta 
de cargos y rápido descenso del nivel profesional. Hace 10 años solamente 
en algunos departamentos del norte trabajaban estudiantes magisteriales. Hoy 
trabajan estudiantes en Montevideo y ya ocupan cargos interinos de maestros, 
alumnos de la Enseñanza Media (en Lavalleja 17 estudiantes liceales; uno de 
ellos con segundo año; en Cerro Largo trabajan 95 estudiantes, muchos de 
ellos liceales; en Artigas una clase diferencial está a cargo de un estudiante 
licea!). 

El maestro Director de una Escuela Rural comienza ganando $ 945.00 


45 



líquidos (incluidas las compensaciones) y culmina su carrera — con todos los 
progresivos y compensaciones— con un sueldo líquido de $ 1 .500.00 (25 
años de servicio ). 

FUNDAMENTOS DOCTRINARIOS DEL MOVIMIENTO DE EDUCACION RURAL 
EN NUESTRO PAIS. 

1 La ubicación de la educación en el contexto social. 

El ser humano a lo largo de todos los siglos que abarca su existencia 
ha loarado acumular una enorme riqueza cultural. 

Esta riqueza cultural no se pierde con la desaparición física de la 
persona. Su condición excepcional dentro de la escala zoológica le permite 
volcar continuamente los logros de sus esfuerzos en las nuevas generaciones, 
de manera tal que garantiza la continuidad del grupo social. 

Ese acto de trasmisión cultural se realiza a través de una vía, que es 
social y que cumple una determinada función social : ía educación. 

Por medio de la educación, entonces, un grupo social determinado 
trasmite todo su bagaje cultural a los nuevos seres que continuamente se 
incorporan al grupo. El acto educativo se realiza dentro de un marco de fuerte 
interacción social. Es esencialmente dinámico. Se da en todo lugar y momento 
por el simple hecho de la interrelación social entre dos o más personas y 
acompaña al hombre desde la cuna hasta el momento de la desaparición. 

Debemos reconocer, entonces, que ese hecho social llamado educación 
fluye espontáneamente ( es un torrente en el cual siempre estamos inmersos ). 

Recién cuando el grado de complejidad en la estructura y organización 
de un grupo social conduce a la especialización de funciones, es que surgen 
las instituciones educativas como agencias encargadas de educar mediante la 
incidencia sistemática. Aparece así, en el marco de la estructura social, la 
institución llamada escuela ( primaria, secundaria, industrial, universidad, etc.). 
Al lado de esta institución surgen las personas encargadas de hacerla funcio¬ 
nar; el aspecto programático, material didáctico especial; locales, etc. 

Desde e! momento que aparecen las instituciones de educación siste¬ 
mática, todo grupo social debe estar vigilante de la acción que ejerzan 
éstas, pues aquella no sólo debe estar ligada a los intereses, deseos, anhelos, 
del grupo sino que debe ser una vía que continuamente esté promoviendo 
cambios sociales que favorezcan el desarrollo de ese grupo. 

Nuestro Programa para Escuelas Rurales analiza claramente la forma 
como : "la incorporación a la cultura está condicionada por e! medio natural 
y el desarrollo económico y cultural de los pueblos. La trasmisión cultural no 
por el grupo social. Este hecho es• consecuencia de que la cultura no es 
autónoma. En determinado momento histórico y en determinado lugar geogrᬠ
fico ella se expresa en modos particulares de acuerdo a hechos que actúan 
como determinantes." 

Analicemos, a contiunación, todo lo expuesto hasta aquí, desde eí 
punto de vista de la educación rural. 

En primer término reafirmemos que es legítimo hablar de educación 
se hace autonómicamente, sino que está sujeta al grado de evolución logrado 
rural, "porque existen problemas propios de! medio rural y hasta un estilo 
de vida rural que en algún grado, determina la adecuación del acto educativo. 
Esto no implica la renuncia al sentido universal y nacional que puede tener 
la educación, ni obliga a que, por la presión de un programa educativa 


46 



diferenciado el educando rural resulte ligado definitivamente a su medio/ 7 

En segundo término, establezcamos que la educación rural debe ser 
integral. La vida que rodea a la escuela es un todo y como tal debe ser tomada. 

El niño nos llega determinado ya por su medio. En el inciden problemas 
a los que se debe buscar soluciones que garanticen el acto educativo. Y 
esos problemas no son sólo del niño; son de su hogar, de su grupo. Hacia 
ellos, entonces, debemos diriqir también nuestros esfuerzos. 

El niño que está durante la tercera parte de los días del año, cuatro 
o cinco horas en la escuela, permanece el resto de su vida en un medio que 
muchas veces no ofrece el mínimo de condiciones exigibles que garanticen 
un desarrollo integral. 

La acción educativa sistemática no debe ignorar la importancia de la 
influencia que posee la educación asistemática. Por tanto, nuestra acción debe 
comprender al grupo total para tentar la promoción de cambios que solucio- 
nen sus problemas. A menor desarrollo del grupo corresponde una mayor 
incidencia educativa sistemática. 

Ubicamos la Escuela cumpliendo estas funciones : 

A ) Educar al niño integralmente y 

B) Promover, por la vía educativa, el cambio social a través de la 
participación activa consciente de los grupos sociales. 

Para cumplir con estos objetivos fundamentales; la escuela debe lograr 
una ubicación tal que le permita tener una visión correcta del complejo de 
situaciones del medio donde actúa. Surge, entonces, la necesidad de que la 
escuela comprenda, en su acción, a todos los que integran el grupo spcial. 

Pues /7 un alto porcentaje de seres humanos necesita todavía ser educado 
para alimentarse satisfactoriamente, para disponer de una vivienda confortable 
para dar el cuidado y la asistencia indispensables a sus hijos o para curpplir 
sus deberes cívicos para con el grupo que integran. Un sistema educativo 
fallo si se desentiende de este tipo de problemas y es ajeno a la conquista 
de sus adecuadas soluciones/ 7 (A propósito de la Educación Rural en el 
Uruguay. Folleto publicado por la Sección Educación Rural del C.N.E.P. y N. 
1959.). 

La acción de la escuela debe ejercerse a tres niveles. Por un lado, el 
trabajo con los niños en su misión específica de educarles, que por influen¬ 
cia del medie en que actúa la escuela, y por razones metodológicas debe ser 
adecuado a esa realidad que vive nuestra escuela rural. 

Por otro lado, la escuela puede brindar otras oportunidades educativas 
a niños, jóvenes y adultos que en base a una extensión educativa tengan 
acceso a otros medios para elevar sus niveles de vida. 

Finalmente, y esto es lo más importante, debe cumplir una labor social 
do coordinación y promoción, para que cada grupo consciente de sus posibi¬ 
lidades y recursos humanos, institucionales y materiales, trate, por sí solo, de 
resolver sus propios problemas. 

Cabe recordar aquí que los problemas requieren soluciones integrales : 
"Confiar en que la escuela que trabaja con un sentido de integralidad o confiar 
en que un sistema educativo completo y eficiente salven al país resultaría 
vana y culpable ilusión. Los problemas económicos, sociales y culturales que 
pesan sobre el país son complejos; sus soluciones no pueden ser parciales 
ni simples. La educación es una manifestación entre otras de la actitud de 
un pueblo ante su destino. Podemos y debemos reformar nuestro sistema .de 
educación rural, para darle más efectividad, más amplitud, más recursos más 


47 



y mejores maestros. Será una importante contribución. Pero el esfuerzo será 
estéril si la acción de gobierno y la acción privada no acomenten la obra 
de reconstrucción nacional desdé todos los ángulos y en forma coordinada. 

Sin embargo, e! aporte que la escuela rural puede significar en un 
programa de fomento y expansión de la producción pgropecuaria, debe ser 
destacado en este preciso momento en que la Nación cifra en él sus mayores 
esperanzas. 

Modificar técnicas y modos de producir sin un proceso educativo que 
permita la renovación del hombre a través de sus experiencias, lleva al 
fracaso y al despilfarro. La escuela rural puede ayudar en esta tarea y debe 
estar en las mejores condiciones para hacerlo. 

Al mismo tiempo que los elementos materiales indispensables para la 
producción, debe llegar al campesino una acción educativa coordinada y 
permanente, capaz de provocar un cambio dé actitud frente a sus problemas 
y a su propio destino. 

En el momento en que, por diversos caminos, se procura la recuperación 
económica mediante el pleno desarrollo de los recursos naturales de nuestro 
suelo, es preciso insistir acerca de la importancia que en ese proceso tendrá 
la educación/' ( Folleto citado : A propósito de la educación rural. . . ) 

En tal sentido la escuela debe ser un organismo más, que coordine 
esfuerzos con todas aquellas instituciones cuya acción esté dirigida a la aten- 
ción de problemas de los grupos sociales. 

En la medida en que estos servicios se presten, podrá especializarse 
y concretarse su función a su aspecto específico. 

Este sería su verdadero papel en un plan de desarrollo. 

Pero sucede que la realidad es muy otra. 

Actualmente la única institución oficial que llega a todos los rincones 
de la campaña es la escuela rural. Esto le da otra responsabilidad circuns¬ 
tancial "cuanto más reducidas sean las fuer z as aplicadas a la asistencia so¬ 
cial en una región, mayor es la significación de la escuela primaria. Allí don¬ 
de los servicios que tienen que ver con el bienestar y el progreso están au¬ 
sentes o resultan insuficientes, alguna institución debe velar para mantener 
a fas gentes atentas e interesadas ante los problemas aún no resueltos, a fin 
de conducir a la comunidad hacia la obtención de mejores niveles de vida. 

En los medios rurales, sobre todo, la escuela primaria tiene responsa¬ 
bilidad en esta tarea. Desde el punto de vista teórico, fuera de toda circuns¬ 
tancia de tiempo y espacio, cabría discutir sobre el verdadero alcance de 
ía misión de la escuela primaria. Pero ante la realidad existente en algunas 
zonas de nuestro país, de Latinoamérica y del mundo, resulta imprescindi¬ 
ble y resulta justo que la escuela primaria tenga un importante papel en 
la promoción del bienestar general". (Folleto citado.) 

ASPECTOS TECNICOS 

Preparación, asesoramiento y supervisión que recibe el maestro rural. 

En nuestro país, el maestro recibe una preparación única aunque 
después tenga que trabajar en diferentes medios. Esta preparación, acep¬ 
table para escuela urbana, no lo es tanto para escuela rural. 

Entendemos que las carencias en la preparación están referidas a los 
siguientes aspectos: a) en lo docente, hay una evidente diferencia entre el : 
trabajo con una clase de escuela urbana y la tarea atendiendo varias a la 


48 



vez en el medio rural, con programas aún más exigentes. No es lugar aquí 
para establecer sus diferencias, pero es evidente que ambos casos exigen di¬ 
ferentes metodologías. Pues bien, tanto la metodología como la práctica pro¬ 
fesional atienden la preparación del maestro para desempeñarse en medios 
urbanos. 

Desde su preparación profesional el maestro rural ya comienza con 
déficit, situación que se ve agravada por el hecho de que generalmente e! 
maestro que va al campo es e! que menos trayectoria profesional posee, y 
que además se encuentra solo, con tareas de índole administrativa a cumplir. 

No es difícil así, que un maestro obligado a trabajar en un medio 
que no conoce y con métodos que por* lo menos, desconoce en parte, no sien¬ 
ta apego por la escuela. 

b) . La escuela rural debe trabajar en base a elementos de su pro¬ 
pio medio, a los efectos de lograr la mayor efectividad en su labor. 

De esto deriva la segunda dificultad con que se enfrenta el maestro 
que va a trabajar al campo. En efecto, le toca actuar en un medio que le 
es desconocido en la mayoría de los casos y eso le acarrea dificultades. 

Esto se debe fundamentalmente a que algunas de las asignaturas de! 
ciclo profesional -como Agronomía, por ejemplo, no tienen la suficiente in¬ 
tensidad ni el enfoque adecuado. 

c) . Tampoco se recibe en los estudios magisteriales la capacitación 
adecuada para enfrentar la labor de extensión educativa y de acción social 
tan importantes en la escuela rural. Es maestro se recibe sin conocer ni los 
fundamentos n¡ las técnicas adecuadas para este trabajo. Le falta método 
científico para atender la acción social. 

Lo que es peor aún es que por este desconocimiento del medio rural 
en los estudios magisteriales, al maestro no se le crea lo que consideramos 
más importante: una actitud definida y fervorosa frente a estos problemas, 
actitud que es imprescindible para una efectiva labor en un medio que tan¬ 
to la necesita. 

Hasta la supresión de la Sección Educación Rural se trataba de su¬ 
plir ésto con las Misiones Socio - Pedagógicas. A través de su acción espo¬ 
rádica el estudiante magisterial tomaba contacto con los problemas del me¬ 
dio rural lo .que permitía un despertar de su sensibilidad social. 

Y ahora ni eso nos queda. 

¿Cuál sería la solución? Creemos que sería conveniente que dentro 
de los estudios magisteriales preferentemente en el último año se incluyeran 
aspectos referidos a problemas de la educación rural. Todo esto complemen¬ 
tado con un período de oráctica en la escuela rural- 

El problema de la preparación de! magisterio se ve agravado aún 
por el deficiente asesoramiento que en estos aspectos se recibe, al entrar en 
servicio. 

En nuestro país la función de asesoramiento y también de supervi¬ 
sión la cumplen actualmente los inspectores de distrito que visitan, un par 
de veces, una vez o en algunos casos ninguna, nuestras escuelas rurales. Hi¬ 
zo crisis el problema a través de la reestructuración de servicios de ense¬ 
ñanza primaria realizada hace tres años, con el argumento de acercar el 
inspector a la escuela pero que en realidad no sólo lo alejó sino que ade¬ 
más desconectó los servicios de enseñanza primaria de los demás servicios 
departamentales existentes. 

También el asesoramiento es deficitario en cuanto a calidad, no por 


49 



culpa de los funcionarios sino de la organización. 

En efecto, para llegar al cargo inspectivo era imprescindible hasta 
ahora realizar estudios de segundo grado, programa que llenó su función 
hace varias décadas pero que ha sido completamente desbordado por las 
mejoras en el programa de primer grado, pues aquel, en todo su desarrollo, 
sólo tiene una materia relacionada con la profesión y ninguna con la edu¬ 
cación rural. 

De esta manera se puede llegar a ser Inspecto sin pasar nunca por 
la Escuela Rurci. 

Como se comprenderá esto no da ninguna garantía acerca del ase 
soramiento que puede brindar el funcionario encargado de hacerlo. Este ase- 
soramiento depende, entonces, de las condiciones personales pero no cuen¬ 
ta con la garantía de la organización institucional. 

A partir de este año comienzan a regir cursos de perfeccionamiento 
que sustituyen al programa de segundo grado; éstos estudios de perfeccio¬ 
namiento —sensible mejoría sobre aquel programa de segundo grado— si¬ 
guen desconociendo el problema de la escuela rural. 

¿Cuál sería la solución? A nuestro entender, la especialización de los 
funcionarios inspectivos de manera, que unos atiendan escuelas urbanas y 
otros las escuelas rurales y los distintos tipos de escuelas especiales. 

Hace algunos años existía en nuestro país una Sección especializa¬ 
da, encargada de dar asesoramiento técnico a los maestros rurales, y de 
orientar, supervisar y coordinar todas las experiencias de educación rural 
(Instituto Normal Rural, Núcleo Experimental Escolar de La Mina, Misiones 
Socio - Pedagógicas, Escuelas Granjas). Nos referimos a la Sección Educación 
Rural del C.N.E.P. y N. 

Fue suprimida por el anterior Consejo de Enseñanza. Disueltos sus 
equipos de trabajo y tergiversados sus objetivos. 

En momentos en que todo el país vuelve sus ojos al campo, en En¬ 
señanza Primaria se desconocen los problemas del campo y a la vez se ha¬ 
bla de "integración" del medio urbano con el rural. 

Surge así como respuesta del magisterio a la supresión de la Sección 
Educación Rural, la creación de nuestra institución : Instituto Cooperativo de 
Educación Rural, el I.C.E.R., organismo no oficial financiado en- forma coo¬ 
perativa por los propios maestros, cuyo cometido fundamental es dar aseso¬ 
ramiento técnico a los maestros rurales. 

PROCESO HISTORICO DE LA EDUCACION RURAL EN NUESTRO PAIS 

Queremos ver algunos antecedentes históricos indispensables para ubi¬ 
carse correctarnerite en el momento actual en lo que se refiere al movimiento 
de educación Rural. 

Observamos que el proceso que ha cumplido este movimiento está to¬ 
talmente unido a un juego global con otros fenómenos sociales. 

Destacamos varias etapas importantes: 

La Ira. la llamaremos de iniciación. 

El nacimiento de nuestra Escuela Pública —que recibió el poderosísimo 
impulso vareliano en la década 70 - 80 del siglo pasado—, coincide casi con 
el nacimiento de nuestra nacionalidad. 

VGrela se preocupó fundamentalmente por extender los servicios edu¬ 
cativos a todo el territorio nacional. 


50 



Y el maestro fue al niño donde estaba. 

En 1917 se aprobó el 1er. Programa para Escuelas Rurales. 

Surge como vigorosa reación ante el exagerado intelectualismo y ver¬ 
balismo de comienzos de siglo e incorpora como técnicas importantes: Agro¬ 
nomía y Economía Doméstica. 

Y estas dos técnicas, ¡rían dirigidas tanto al niño como a su hogar. 
Constituyó un intento de mejorar las condiciones de vida de ias familias cam¬ 
pesinas a través de la incidencia educativa. 

Esta buena intención no se concretó en la realidad y así nuestra es¬ 
cuela rural, no tardó en convertirse en un pálido reflejo de la escuela urbana. 

Es evidente que en nuestra época no hubo atención especial por los pro¬ 
blemas del campo; justo cuando en este se esperaba una serie de transforma¬ 
ciones socio - económicas cuyos efectos padecemos y que son, en definitiva, 
los que nos han reunido en este Vil Curso de Verano de la Universidad. 

Etapa de agitación. — 

El maestro campesino continuaba recibiendo indirectamente las viven¬ 
cias de aquellos problemas. 

Y así comienza, año 33, un vigoroso impulso de modificación en el 
enfoque educativo de la escuela rural. 

La divisa es: "maestro, deja que la vida entre a la escuela y nutre tu 
enseñanza con ella". 

La visión de los problemas en- materia educativa está dada por una 
nueva perspectiva de la problemática general en la que los aspectos de la 
vida de los pueblos están intimamente relacionados entre sí en forma tal que 
unos constituyen causas y otros efectos de una misma situación. 

Diríase que en esta etapa que hemos llamado de agitación, se con¬ 
centran esfuerzos en torno al estudio de los problemas del país, alrededor de 
los cuales se crea una fuerte corriente de opinión pública que a su vez toma y 
promueve el debate a diversos niveles. 

La realidad educativa de aquel entonces, no podía escapar a esa es- 
pectativa. 

Una materia tan cercana al sentir de! pueblo hizo que gobernantes y 
educadores comprometieran sus esfuerzos en la búsqueda de soluciones. 

La situación de la Escuela Rural de aquel entonces, puede catalogarse 
como dramática. A configurar este dramatismo contribuyó el hecho de que, 
al no lograrse los resultados esperados a través de! Programa de 1917, la 
Escuela Rural se urbanizó. 

Esta misma situación de dramatismo fue el toque de alerta para ini¬ 
ciar la recuperación. Se inició un movimiento de abajo hacia arriba, con par¬ 
ticipación activa del propio magisterio. 

Son los maestros rurales quienes plantean los problemas de la Escuela 

Rural. 

Paralelamente,, los temas presentados a los concursos anuales de Peda¬ 
gogía y Congresos de Maestros Rurales respaldan una decidida acción en fa¬ 
vor de una atención especial para la Escuela Rural. 

El problema de los rancheríos entra a preocupar seriamente a gober¬ 
nantes y educadores. Se cumplen las primeras misiones sociopedagógicas que 
investigan y denuncian una realidad doloroso. Se constituyen instituciones pri¬ 
vadas que promueven un trabajo de colaboración para las zonas de niveles 
de vida más bajo. El movimiento por la Reforma Agraria se agita desde or¬ 
ganismos gremiales, culturales y políticos y culmina con el Congreso de Co- 


51 



ionización de Paysandú y con la creación del Instituto Nacional de Colonización. 

Nace el Movimiento de la Juventud Agraria que concentra esfuerzos 
dispersos de clubes agrarios e instituciones juveniles que suman su labor a 
ía de todas aquellas fuerzas aplicadas a un plan común de recuperación. 

Y la Escuela Rural participa de aquel momento. Aislada en muchos 
casos en el medio del campo uruguayo, enfrenta su compromiso y toma el 
lugar de trabajo que ei momento exige. 

Los Congresos de Maestros Rurales de los años 1944 y 1945 son una 
directa consecuencia de lo acontecido en el período que terminamos de re¬ 
señar. 

Para tener una ¡dea de la importancia, que para el proceso histórico 
de [a Educación Rural Nacional, tienen aquellas reuniones de maestros, ci¬ 
temos el orden del día de una de ellas : 

19)' Aspectos de la protección del niño rural. 

29) El maestro de la Escuela Rural: 

a) su preparación; b) su misión pedagógica y social. 

39) La enseñanza en el medio rural (¿Debe ser especializada o ge¬ 
neralizada? 

49 ) Despoblación del medio rural. Causas que !a determinan. 

59 Programa para las Escuelas Rurales. Orientación y contenido. ( Con¬ 
greso de Tacuarembó, 1944). 

Etapa de consolidación 

En 1945, se fundan las Escuelas Granjas concebidas por don Agustín 
Ferreiro, el eminente maestro uruguayo, quien expresaba: "la escuela será 
hasta el último centímetro cuadrado de su área de influencia'*. 

Las Escuelas Granjas estuvieron concebidas como forma de extensión 
del servicio educativo, de manera que contemplara la zona y sus individuos 
como complejo integral. Se dice entonces: "Serán considerados alumnos de 
la Escuela, todos los individuos que habitan dentro de su zona de influen¬ 
cia, cualquiera sea su edad." 

Dotadas de los elementos materiales necesarios para ei cumplimiento 
de su labor, fue necesario proveer de maestros capacitados para esta labor. 
Inicia este trabajo de capacitación el Instituto Normal Rural, que con tal fin, 
sustituye a los cursos que se dictaban en Montevideo. 

* El año 1949 resume en cierto modo la experiencia acumulada en tan¬ 
tos años de batalla y consolida la militando del magisterio rural en la bús¬ 
queda de caminos. 

En enero de ese año se reúnen en un Congreso, maestros y autorida¬ 
des, fijando los lineamientos generales de lo que habría de ser ei Programa 
para Escuelas Rurales, actualmente en vigencia. 

La Comisión encargada de redactarlo, integrada por maestros de fe¬ 
cunda labor en el medio rural, fija en los Fundamentos y Fines de este Pro¬ 
grama un cuerpo de doctrina que hoy, a quince años de aquel acontecimien¬ 
to sigue teniendo plena vigencia, en cuanto se refiere al destino de la Escue¬ 
la Rural. 

Este, Programa fue aprobado por el Consejo Nacional de E. Primaria 
en octubre del 1949. 

La aparición del Programa se inscribe como un aconiecimiento que 
compromete aún más a educadores y gobernantes en el esfuerzo común en 
torno a la doctrina de Educación Rural. No es una simple enumeración de co- 


52 



nocimíentos a entregar, sino que basa su eficacia en la adecuada atención de 
las necesidades materiales de la escuela, en la capacitación de les maestros 
y en la creación de un organismo que oriente el trabajo en materia de Edu¬ 
cación Rural. 

Así se creó un programa de avanzada en toda América latina, un 
programa que estaba de acuerdo concias inquietudes de profundas transfor¬ 
maciones de nuestras estructuras que en ese momento se agitaba en la espe¬ 
ranza que significó el Instituto Nacional de Colonización. 

La propia Comisión que redactó este programa, de intensas proyec¬ 
ciones de futuro estableció, como imprescindibles una serie de aspectos, técni¬ 
cos y materiales, que debían ser atendidos: 

" l 9 ) La necesidad de que se creen escuelas normales rurales. 

29) La necesidad de que se realicen cursos de perfeccionamientos 
para maestros rurales, de acuerdo al espíritu de este Programa. 

39) La necesidad de que el Cuerpo de Inspectores se reúna para 
discutir este programa a fin de armonizar ia función inspec- 
tiva con lá orientación aquí establecida. 

49) La necesidad de que se constituya un organismo permanente 
para orientar la realización de las actividades aquí progra¬ 
madas, manteniendo un consultorio postal con ese fin". 

Aspectos materiales. 

La nota de elevación del programa decía : 

"Lá Escuela debe tener, como imprescindible, estas dependencias: sa¬ 
lón de clase, comedor, casa habitación para el maestro, terreno en extensión 
suficiente para que permita la existencia del jardín y la huerta, galpón para 
taller y depósito, instalaciones para las aves de corral y los conejos, porque¬ 
riza, potrero para los animales de labor y para los caballos de los niños, po¬ 
zo, con elevación de agua, instalaciones sanitarias. 

Deberá disponerse también de rubros paró peón y para limpiadora 
cocinera". 

• Sucedió así que en base a la presión del magisterio se conquistó un 
Programa de avanzada, pero nunca se dieron ios medios técnicos y materia¬ 
les para poder aplicarlo con efectividad- 

Fue necesaria toda otra década de lucha del magisterio, para que, 
en base también a otro movimiento de abajo hacia arriba, en un Congreso 
Nacional de Maestros rurales se echaran las bases de lo que fue la Sección 
Educación Rural. 

Es la creación de aquel organismo el objetivo que persiguen los pa¬ 
sos cumplidos más adelante. 

Mientras tanto, la salida al exterior de maestros rurales, facilitada 
por becas otorgadas por UNESCO y OEA, permite una toma de contacto con 
experiencias educativas én otros países de América Latina, con lo que se am¬ 
plía y reafirma el proceso de Educación Rural. 

En 1954 se funda el Primer Núcleo Experimental Escolar de la Mina, 
departamento de Cerro Largo. Según lo expresaba su Director Miguel Soler, 
la instalación del "Núcleo" obedecía al propósito fundamental de poner ba¬ 
jo rigurosa prueba las posibilidades de la escuela rural uruguaya de contri¬ 
buir a modificar las condiciones imperantes en el medio en que actúa. 

"Ei trabajo de la Mina, está enfocado como un típico proyecto de 
Educación Fundamental o si se prefiere^ de educación o desarrollo de comu- 


53 



por la educación a las familias y a las colectividades a obtener un mayor 
nidades, términos que . con ligeros matices, traducen el propósito de ayudar 
nivel de vida, principalmente por la localización de sus intereses y el empleo 
de sus propios recursos y valores" ("5 años de Educación Rural en la Mina" 
Miguel Soler). 

Un hecho más para destacar en este proceso de la educación rural: 
Se oficializan las Misiones Socio - Pedagógicas que reciben desde ese mo¬ 
mento, un importante apoyo material, que se suma al esfuerzo desinteresa¬ 
do que desde tiempo atrás venían prestando en distintos lugares del país, 
grupos de profesionales y estudiantes cuya vanguardia la constituían los 
maestros rurales. 

El reclamo de la creación de un organismo permanente que centrali¬ 
zara la labor que en materia de educación rural se venía cumpíindo, reda¬ 
mo reiterado en la Mesa Redonda de maestros rurales de febrero de 1957, 
hizo que el C. de E. Primaria ordenara la redacción de un proyecto de crea¬ 
ción de la Sección Educación Rural. 

Este proyecto fue estudiado y aceptado por la reunión Nacional de 
Maestros Rurales de marzo de 1958. 

Una resolución del 15 de mayo de este mismo año, fecha grata para 
el recuerdo de los maestros rurales, crea la Sección Educación Rural. El reclamo 
había sido escuchado. Nacía el organismo por el que tanto se había tra¬ 
bajado. Un prestigioso maestro rural decía en aquella oportunidad: "La S. 
E. Rural requerida por el magisterio y creada por el C. N. de E. Primaria, 
concentra distintos sectores de trabajo en el área rural y aspira a prestar 
apoyo a sus maestros. 

No sería necesario decir que por sí sola, no resuelve nada. Coordi¬ 
nando estrechamente su actividad con los Inspectores departamentales pre¬ 
tende llegar a ser útil en los sectores de trabajo de su especialización, ase¬ 
sorando, investigando problemas, planteando situaciones, procurando la coor¬ 
dinación de esfuerzos dentro de nuestro organismo o con otros cuya traba¬ 
zón en la acción de mejoramiento es indispensable. Pero, como siempre, el 
destino de la escuela está en manos de sus maestros". (E. Brayer — Boletín 
Centro Asistencia Técnica N° 1 ), 

Con la creación de la S. E. Rural culmina un proceso, en el cual los 
hechos se dieron siempre de abajo hacia arriba. 

No se puede desconocer la acción firme del maestro rural en cada 
una de las etapas de este proceso. La fuerza de la actividad gremial, de las 
reuniones de carácter técnico, de los contactos con autoridades, con organis¬ 
mos nacionales e internacionales, desde todos los ángulos. 

La acción obedeció siempre a un propósito común: aplicar un enfo¬ 
que adecuado a la problemática de la Escuela Rural. 

Y vayamos a otra cita: "Hay una conciencia de que el movimiento 
de abajo a arriba no depende ni está en manos de las autoridades actua¬ 
les, ni lo estará nunca, mientras el magisterio pueda decir su palabra y 
pueda expresarse". (A. Prada. IV cursos de la U. de la R.). 

Y nuevamente los maestros rurales tuvieron que decir su palabra, 
cuando las autoridades, que siempre habían aceptado a regañadientes sus 
redamos, pretendieron destruir el movimiento, eliminando la Sección Educa¬ 
ción Rural, improvisando servicios que no estaban de acuerdo con el proceso 
de Educación Rural que se venía cumpliendo. 

A raíz de la supresión de la Sección Educación Rural por parte def 


94 



Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal, los maestros rurales, reu- 1 
nidos en asamblea en mar z o de 1961 ‘crearon en un esfuerzo mancomuna¬ 
do el organismo que les permitiría continuar el proceso que se venía cum¬ 
pliendo: tal el origen del Instituto Cooperativo de Educación Rural. 

Las ¡ornadas previas a la creación del I.C.E.R. tuvieron en el fervor 
de los maestros y en su decisión indeclinable de rescatar lo que les perte¬ 
necía, por derecho propio, los más firmes elementos de combate y, por qué 
no decirlo, la razón más valedera para sostener la lucha esperanzada que 
aún mantenemos. 

Nace entonces, como consecuencia de una necesidad: ia de que los maes¬ 
tros del campe tengan un cuerpo técnico de asesoramiento, así como una 
institución que mantenga unido y en constante vigilia el espíritu de los obre¬ 
ros de la educación rural del Uruguay. 

El I.C.E.R. recoge el historial de la educación rural nacional que arran¬ 
ca desde principios de siglo, ratificando sus principios, contenidos en el 
Programa y ya sostenidos por la Sección Educación Rural. 

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES 

El ICER entiende que del estudio de los grandes problemas relacio¬ 
nados con el desarrollo de nuestro país, se puede extraer la siguiente con¬ 
clusión de carácter general: 

Es urgente realizar una modificación profunda de las estructuras eco¬ 
nómicas del medio rural. 

Esa reforma en los regímenes de distribución y tenencia de la tierra 
debe formar parte de una plan nacional de desarrollo que comprenda todos 
los aspectos de la vida rural; entre otros citaremos: 

• Educación en los distintos niveles; 

© Salud; 

© Comunicaciones; 

© Comercialización; 

• Vivienda; 

® Relaciones laborales; 

0 Créditos; 

© Asistencia técnica; 

0 Seguros sociales. 

En tanto no se ponga en marcha un plan de esa naturaleza, la es¬ 
cuela rural se verá desbordada por la profundidad y extensión de los pro¬ 
blemas que la rodean e imposibilitada de cumplir sus objetivos primarios. 

Los maestros rurales agrupados en el ICER consideran necesario ex¬ 
hortar a los profesionales universitarios a sumar su aporte profesional al 
trabajo que realizan junto, a los vecindarios de nuestra campaña, en la se¬ 
guridad de que el esfuerzo común de universitarios y educadores será de 
consecuencias altamente favorables para lograr el cambio de actitud indis¬ 
pensable en nuestra población rural. 

Asimismo, se permite exhortar al estudiantado universitario y a los 

55 



profesionales de las distintas ramas a hacer causa común con el magisterio 
y con todos los sectores preocupados por el destino del país para buscar las 
mejores soluciones y luchar por su conquista. 

Sin desconocer la integralidad del problema, consideramos que es 
fundamental dentro del aspecto educativo, para una contribución efectiva 
el desarrollo: 

A) Que se dicte le ley prevista en la Constitución de la República en 
relación con la integración de los entes de enseñanza, de manera que los 
destines de la escuela pública sean regidos por maestros elegidos por los 
maestres. 

B) Que es necesario crear dentro de la estructura de la Enseñanza 
Primaria, un organismo técnico específico de educación rural que oriente, ase¬ 
sore y unifique los servicios dentro de un enfoque común. 

C) Que es indispensable dotar a la Escuela Rural de los recursos ma- 
ieriaies necesarios para la efectiva aplicación del Programa vigente. 


56 



Integraron el grupo que estudió y redactó este informe, los 
maestros : Nenúfar Abreu, Glicina Alvarez , Nelly Alber- 
toni, Luciano Alvarez, Nybia Bentancur, Ella Bicco, Rosa 
Banales, Pedro Buela, Clair de Farías, Waltar Gándara, 
Charles Gaye, Luis Gómez, Susana Iglesias de Viñoles, 
Sara Larrea, Elda Manrique, Rene Martínez, Rene Men - 
dieta, Zulema Nocedo, José P. Núñez, Abner Prada, Vene - 
cía Remedio, Carolina Sosa y José Ma. Vera. 

Orientó el maestro Julio Castro. 



De maestro a maestro 


Nuestra tarea es, en cierto modo, ponerle alma a las 
cosas. 

O descubrirles el alma escondida. 

Y, muchas veces, velar porque no la pierdan en un mun¬ 
do cada vez más lleno de signos convencionales, de 
nuevas formas y fórmulas. 

Así con el niño tan volcado hacia sus propios problemas. 

Así con el ¡oven tan lleno de sensibilidad y tan necesita¬ 
do de un cálido ambiente vital. 

Así con el hombre y la mujer campesinos, agobiados 
por la fracasada esperanza. 

Con ellos y por ellos. 

Porque los problemas de la educación son los problemas 
del hombre y su destino. 

Que es el destino de todas las cosas. 

Esa es nuestra tarea. 

Porque la educación es la tarea humana por excelencia. 


58 



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la Imprenta Comunidad del Sur y a la Linotipia Cooperativa Obrera Gráfica, 
por su muy estimada colaboración. 


El Instituto Cooperativo de Educación Rural autoriza la transcripción de 
artículos de esta revista siempre que se mencionen autor y procedencia. 


RUMBO solicita canje con todas aquellas publicaciones relacionadas con 
la educación en general y, especialmente con la educación rural 




Mayo 1964